1. Segundo contrincante en la misma arena de lucha


    Fecha: 26/08/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Autor: Ber_El, Fuente: SexoSinTabues30

    Al salir del closet donde había presenciado en primera fila la cogida de su exesposa con el amante, Cornelio contempló la arena donde ocurrió el frenético encuentro y en el aire aún permanecía la fragancia a sexo duro, las sábanas estaban húmedas por el sudor de los amantes y quedaban muchos vellos que, a tallones, se arrancaron en la refriega intensa de los pubis. Conforme el cornudo aspiraba el aroma, su corazón bombeaba más sangre al cuerpo cavernoso de la verga, erigiéndola al tamaño mayor que la constitución de Cornelio permitía.
    
    –¡Oh, ya estás listo para la acción! –exclamó Stella al verlo.
    
    Stella portaba la botella de vino que había abierto en la planta baja para celebrar con el amante su presencia y ahora traía para continuar su festejo de amor con su ex. No era para desperdiciarse un caldo tan bueno. Con una mano sirvió el vino en las copas que habían usado previamente los amantes y con la otra apretó el tronco del pene meneando el prepucio cubriendo y descubriendo el glande. Cuando Stella dejó la botella sobre el buró, Cornelio se fue sobre su exesposa, tirándola sobre el húmedo colchón. Aún no salía ella de la sorpresa que el violento movimiento le causó, y si exmarido le abrió las piernas para meter la cabeza entre ellas y sumergir la lengua en la panocha babosa por el semen y el flujo del encuentro anterior.
    
    Stella se resignó a continuar con el segundo pene de la noche sin descansar de la batalla que le dio Ociel, el amante. Cornelio, con gran enjundia, ...
    ... le estaba lamiendo la entrepierna para limpiarle el escurrimiento natural causado por la gravedad y su andar al subir y bajar las escaleras dejó líneas de flujo y esperma en el arco interior de sus piernas; le siguió el viaje de la lengua hacia arriba trabajando hábilmente, y llegó al interior de la vagina, hasta donde alcanzaba. En ese momento iniciaron los orgasmos en Stella, acompañados de líquido que tragó Cornelio enamorado. Lo que marcó una gran diferencia en la arrechura de Stella fue cuando el exesposo le chupó los labios interiores y el clítoris, sorbiéndolos y agolpando la sangre en ellos. Aún hinchados, Cornelio continuó mamándoselos y Stella gritó “¡Puto, yo también quiero mamar!”, llamando la atención del mamador quien tragaba con suma dicha el abundante atole que Stella había elaborado con la leche y los mimos de la verga de Ociel, añadiéndole el continuo flujo que ella soltaba con el trato bucal del cornudo.
    
    Stella también mamó con arrebato logrando llenarse la boca de semen al hacer que Cornelio se viniera. Ella saboreó el abundante esperma y lo deglutió, salvo una porción que guardó para buscar un beso en la boca de su amado donde depositó la proteína en millones de envases de espermatozoides.
    
    Cornelio correspondió el beso abrevando su propia hombría y las lenguas se acariciaron degustando su amor. Fue tanto el esfuerzo del exmarido que se tuvo que recargar en la cabecera. Stella llenó de vino las copas vacías que estaban en el buró y le ofreció una a ...
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