1. Vacaciones en Japón


    Fecha: 30/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... la señora nos llevó al salón y en unas mesas bajas nos sentamos en el suelo. Nos sirvió… ¡ramen! Yo ya quería a la señora. Naoko nos explicó que dormiríamos en futones, que estaban guardados en uno de los armarios y que los desenrollaríamos en el suelo antes de ir a dormir. El plan para lo que quedaba de día era ir a las termas que había en el propio hotel; luego nos servirían un té, paseo, cena y a dormir.
    
    Hablamos un rato después de comer y volvimos a la habitación; nos dijo Naoko que la habitación era para los 3, que eran habitaciones hasta para 6 y que era lo típico. Algo distinto a los hoteles habituales. Nos explicó que las termas eran como los baños en los que habíamos estado, pero más bonitos y pequeños. También abrió una de las puertas; era un armario; sacó 3 quimonos y los repartió. Era lo normal moverse con ellos por la casa; me dijeron que saliendo por la puerta contraria a por donde habíamos entrado había un baño, que me pusiese el quimono y volviese. Eso hice: entré en el baño, muy rústico, me quité la ropa y volví a la habitación. Ellas ya estaban cambiadas, muy guapas la verdad; Marta, ya sin sujetador, se notaba por la altura de sus pechos. Naoko se me acercó y me corrigió un poco como me lo había abrochado. Y así volvimos a salir y fuimos a las termas, que por lo visto estaban en el interior del edificio, había varias. Al llegar a las puertas Naoko me dijo cual era mi vestuario, que me quitase el quimono y cogiese la toalla, que saliera por el lado ...
    ... opuesto y, muy importante, que entrase por la segunda puerta de la izquierda que había al otro lado.
    
    Me desnudé, cogí la toalla y al salir había 4 puertas, hice lo que me pidió Naoko, la segunda puerta por la izquierda. Descorrí la cortina y entré en la que supuse que era la terma de hombres. Al entrar no había nadie, así que eché un vistazo. Era precioso, parecía que era natural y siempre hubiese estado allí, la «piscina» estaba entre las rocas, los baños eran todos de madera y todo era mucho más pequeño, más íntimo. Empecé el protocolo, me limpié bien en los taburetes pequeños, y me metí, poco a poco, en el agua. Estaba también muy caliente, pero creo que no tanto como los baños de Tokio. Me puse la toalla en la cabeza; lo había visto en los baños anteriores, y me recliné sobre las rocas. En ese momento oí ruidos y pensé que vendría algún otro inquilino. Pero la sorpresa fue que la que corría la cortina era Marta; entraba desnuda con sus enormes pechos libres y el pelo recogido en un moño. No me di cuenta hasta que entró del todo que detrás entraba Naoko, también completamente desnuda. Se puso a su lado y no podían ser más diferentes. Marta mide algo más de uno setenta; Naoko apenas uno cincuenta. Marta tiene un pecho enorme y Naoko prácticamente no tiene tetas; en ese momento pensé que debía usar sujetadores con relleno porque vestida parecía que tenía el pecho más grande. Los pezones de Marta son rosados y los de Naoko marrones muy oscuros. Marta llevaba el coño depilado y ...
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