1. Vacaciones en Japón


    Fecha: 30/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Naoko no, de hecho, tenía el vello púbico liso y larguísimo.
    
    Me quedé sorprendido, pero recordé lo de no quedarse mirando; así que bajé la cabeza y miré al agua. También recordé que Naoko nos había contado que antes los baños eran mixtos, así que esto al ser tradicional debía ser lo normal. Sin mucho descaro las vi como se lavaban, se aclaraban y venían al agua conmigo. Una vez ya dentro y con ellas tapadas por el agua, empezamos a hablar. Me dijeron que ellas ya lo sabían y que Marta había decidido no decirme nada para sorprenderme y Naoko nos dijo que era un baño privado, que cada puerta era para una habitación y que se seguían las tradiciones, que en muchas zonas rurales se siguen usando. Como si no estuviésemos desnudos, comentamos cosas del viaje y al de 10 minutos yo me levanté y empecé el protocolo de salida… Menos mal que el excesivo calor impidió que me empalmase, que vergüenza. Me despedí y las dije que las veía en la habitación. En el vestuario y con menos calor, no pude evitar empalmarme. Una cosa os puedo contar, es una situación muy incómoda si solo llevas un quimono. Rápido me fui a la habitación a esperar a las chicas, rezando porque se bajase la calentura y no me cruzase con nadie. Pasaron unos minutos, mi polla se había relajado y entraron las chicas. Naoko nos dijo que tocaba ir a por el té. Nos dijo que podíamos ir en quimono y así fuimos. Yo me senté en un lado y ellas en el lado opuesto, Marta y yo con las piernas cruzadas y Naoko de rodillas. No sé ...
    ... como podía aguantar así. La señora de la casa nos trajo el té, siguiendo también unos pasos muy precisos que nos iba explicando Naoko. En una de estas me di cuenta que al tener las piernas cruzadas podía ver todo el coño pelado de Marta, menuda distracción. Y claro, mi polla reaccionó; empalmado, no sabía cómo sentarme para disimular; no podía dejar de mirar a Marta, así que no se bajaba.
    
    Llegó el momento de levantarse e ir de paseo. Yo seguía empalmado; esperé a que se levantasen ellas, me levanté seguido y me pegué a Marta. Ella enseguida notó mi polla en su espalda, y sin mirar para atrás echó una mano y me la tocó. Eso no ayudaba a que se bajase. Llegamos a la habitación y directamente fui rápido a por ropa y sin girarme las dije: voy a cambiarme al baño. Resoplé, y me cambié. Ya con pantalones no era lo mismo, así que volví a la habitación. Ellas ya estaban cambiadas; me fijé en el pecho de Naoko; efectivamente debía usar sujetador con relleno porque ahora sí parecía tener tetas. Salimos de la casa, nos pusimos el calzado que habíamos dejado al entrar y fuimos a pasear por los alrededores. Paseamos un rato por el bosque, llegamos al pueblo, lo vimos un poco por encima y se nos hizo la hora de cenar, así que volvimos. La señora ya estaba esperándonos. Naoko nos dijo que nos volviésemos a poner los quimonos y fuimos a cenar. Esta vez no había ramen, una pena, pero nos sacó mucha comida, desconocida, pero deliciosa.
    
    Estuvimos bastante tiempo hablando hasta que se hizo ...
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