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Vacaciones en Japón
Fecha: 30/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... tarde y había que ir a dormir. Volvimos a la habitación y Naoko sacó de otro armario los futones. Estaban enrollados, los estiramos, los pusimos en el centro de la habitación y pusimos una manta encima de cada uno. Yo no llevaba pijama; siempre duermo desnudo, pero bueno, dormiría con una camiseta y los gayumbos; les dije que iría a cambiarme al baño. Me aseé un poco; me cambié de ropa y volví a la habitación. Era tarde, así que estaba todo a oscuras; entre en la habitación y me encuentro, en penumbra, a Marta y Naoko sentadas una frente a la otra hablando. Ambas con camisetas largas para dormir. Al entrar se dieron la vuelta y me miraron; Marta empezó a decirme, mientras se reía: —¿Sabes que me ha preguntado Naoko mientras estábamos cambiándonos? —mientras Naoko agachaba la cabeza. —Que sí me podía tocar una teta. —Yo le he dicho que te tenía que pedir permiso —dijo riéndose. Yo no sabía qué decir, ¿pedirme permiso a mí? En ese momento Naoko se puso en pie, hizo una reverencia y sin mirarme en ningún momento me preguntó si podía hacerlo, con una voz casi inaudible. Yo no pude más que reírme y le dije que no eran mis tetas que si quería tocarlas y Marta le dejaba que adelante. En ese momento, volvió a inclinarse hacia Marta y se lo preguntó, añadiendo un por favor. Todo muy chocante. Marta se rio, se cogió sus tetas con ambas manos y le dijo: —Cuando quieras —dijo riéndose. Naoko se sentó frente a Marta y muy tímidamente acercó una mano y la puso sobre uno de sus ...
... pechos, por encima de la camiseta. Parecía otra Naoko. Durante estos días había sido una mujer charlatana, súper activa y movida, pero ahora era súper tímida y delicada. La verdad es que la escena me puso cachondo y, nada más ver que Naoko posaba la mano sobre su pecho, me empalmé, pero me quedé en pie, observando. Naoko solo usaba una mano y apretaba delicadamente sus pechos. En un momento, Marta le dijo que esperase, se levantó, se quitó la camiseta y se quedó totalmente desnuda frente a Naoko. Se volvió a sentar y le dijo: —¿Mejor así? —Si —dijo Naoko susurrando y agachando la cabeza. —Vale, pero yo también quiero tocar —dijo Marta señalando la camiseta de Naoko. Yo no me lo podía creer. Seguía ahí, sin moverme y disfrutando del momento. Naoko no dijo nada, se levantó, se quitó la camiseta y se quedó en bragas. Unas bragas de algodón blancas con algún dibujo. Se sentó, todo sin levantar la cabeza, y dejó que Marta le pusiera la mano en el pecho. Como apenas tenía, Marta acarició uno de sus pezones. Las dos siguieron así unos minutos hasta que Marta decidió acercar su boca a uno de esos pezones y lamerlo. Naoko no opuso ninguna resistencia y se dejó hacer; después Marta se incorporó y le acercó una de sus tetas a la boca. Naoko empezó a chupar el pezón mientras sujetaba el pecho de Marta con las 2 manos. Marta cogió una de las manos de Naoko, se abrió de piernas y se la llevó a su coño. A mí me iba a reventar la polla. Pasados un par de minutos, Marta cogió a Naoko ...