1. Vacaciones en Japón


    Fecha: 30/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... no soy muy alto, rozo el metro ochenta, pero ella no debía llegar al metro y medio. Iba vestida con un pantalón corto y una camiseta blanca con unas letras en japonés. Cuando se dio la vuelta para indicarnos hacia dónde teníamos que ir, me fijé que en la espalda llevaba escrito «Soy tu guía, no me pierdas». Me hizo gracia. Le dije a Marta y nos reímos. Al oírnos, se dio la vuelta y nos dijo, señalando a las letras de delante de la camiseta, que ponía en japonés «Guía trabajando, disculpe las molestias». Nos volvimos a reír.
    
    Naoko no paraba de un lado a otro, como se movía la mujer. Sobre la edad, no era capaz de adivinarla. Parecía muy joven, yo diría que poco más de 20, pero eso no me cuadraba con que hubiese ido a la universidad con la compañera de Marta. Más tarde le pregunté a Marta y me dijo que creía que unos 38, que era la edad de su compañera. En serio que no lo aparentaba por ningún lado.
    
    Nos acercamos a los taxis, y primera cosa curiosa: los coches no eran especialmente modernos, pero eso no era lo curioso. Lo curioso fue que las puertas se abrieron y cerraron solas y que al entrar el conductor, uniformado, llevaba guantes blancos. Naoko le dijo el nombre del hotel y el hombre arrancó. Ni una palabra hasta el final del camino. Naoko pagó, nos ayudó a registrarnos en el hotel, nos acompañó a dejar las cosas en la habitación y nos llevó a cenar. El restaurante estaba cerca del hotel, no era muy grande, y comí, por primera vez, algo con lo que decidí que podría ...
    ... alimentarme el resto de mi vida: «Ramen». Nunca lo había probado y estaba riquísimo. No era la última vez que lo comiera en este viaje.
    
    Charlamos bastante, pero estábamos realmente agotados, así que Naoko nos llevó de vuelta al hotel. Nos dijo que descansásemos, que nos esperaban unos días moviditos y que se pasaría pronto para llevarnos a desayunar. Entramos en la habitación; ambos nos quitamos la ropa, y aunque estábamos realmente cansados, nos tumbamos en la cama y nos pusimos a comernos en un grandioso 69, hasta que ambos nos corrimos y nos quedamos fritos, sin deshacer maletas ni nada, hasta el día siguiente. Estábamos fundidos.
    
    Los siguientes 2 días nos los pasamos haciendo de turistas, visitando templos, edificios, parques, yo pidiendo comer ramen en todo momento, Marta y Naoko negándose casi siempre. Y follando al llegar a la noche al hotel. Como visita curiosa un día, Naoko nos llevó a un baño público. Ya que yo tendría que ir solo, no son mixtos; Naoko me estuvo explicando el «protocolo» para entrar. Quitarse toda la ropa en el vestuario y coger la toalla que habría en la taquilla, limpiarse bien antes de entrar en unos lavabos bajos que habría a la entrada, meterse en el baño caliente, sin sumergir la cabeza nunca y llevando siempre mi toalla, no estar más de 10 minutos dentro del agua y no secarse al salir, primero enfriarme con los cazos de agua templada y luego de vuelta al vestuario. Ah, y la más importante: no quedarse mirando a la gente. Pues con todo ...
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