1. El Crimen del Colibrí. Parte 5


    Fecha: 30/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Julian Torres, Fuente: TodoRelatos

    El Parque del Buen Retiro es uno de los lugares más icónicos de la capital de España. Ciento dieciocho hectáreas de bellos jardines y fuentes, puertas emblemáticas, artísticos monumentos y caprichos, o históricas estructuras. Los laberínticos paseos lograban que pudieras llegar a olvidarte de la ruidosa y caótica urbe de altos edificios. Por eso era el lugar más valorado por cualquier madrileño. También para Claudia y Pedro.
    
    La familia de cuatro miembros estaba junto al monumental Palacio de Cristal. Un embriagador templo griego de vidrio y hierro, pensado inicialmente para albergar exóticas especies vegetales de las islas Filipinas, pero que con el paso de los años acabó convirtiéndose en una de las principales atracciones turísticas del Parque del Retiro.
    
    Recubierta totalmente de planchas de cristal, tanto en sus paredes como en su techo con forma de cúpula, está sostenida por columnas jónicas de hierro y una estructura del mismo metal. Las tres naves de las que está compuesta le dan una considerable amplitud, y la convierten en un palacio mágico sacado de un cuento de hadas. Tanto Eric como Emma ya corrían para adentrarse a toda velocidad en su interior.
    
    —Despacio, niños —les ordenó su madre, sin demasiado éxito.
    
    Claudia miraba a sus hijos, sobre todo a Eric, que llevaba entre sus brazos un balón de fútbol. No quería ni pensar en el problema en que se meterían solo porque dejara caer al suelo el balón para jugar con él dentro del palacio.
    
    La bella ...
    ... periodista se había puesto una larga y lisa falda verde, con algunos bordados amarillos de flores. Le llegaba casi hasta el tobillo por lo que apenas se veían sus medias blancas de un grosor equivalente al de un calcetín de invierno. También llevaba un robusto suéter blanco de cuello alto y mangas largas, y un cabello liso y muy repeinado a lo Marilyn Monroe que le daba un aire distinguido, aunque al mismo tiempo tradicional.
    
    —¿No me crees lo que te he dicho? —preguntó Pedro en voz baja a su mujer.
    
    —Al contrario, pero seguro que lo estás exagerando mucho.
    
    Pedro bufó mientras negaba con la cabeza insistentemente. El hombre de treinta y tres años se había peinado con la raya en medio y perfumado a conciencia. Se había puesto un suéter verde a juego con la falda de su mujer, y unos pantalones marrones. Ropa más delicada que solo usaba los fines de semana, cuando no trabajaba en el taller.
    
    —Si lo hubieras escuchado sabrías a qué me refiero. No puede describirse con palabras lo obsceno e inmoral que fue. Solo cuando lo vives puedes hacerte una idea — añadió el padre de familia a su mujer —. Y fue así toda la tarde desde que te fuiste, y no volvió a repetirse desde que llegaste después.
    
    Claudia tragó saliva y fingió desinterés.
    
    —Es normal, de todos modos. Está en su casa.
    
    —No lo dirás en serio. ¿Y qué pasa con Emma y con Eric? Eso no es algo que tengan que escuchar por la tarde dos niños de su edad.
    
    —Claro que no. El problema son esas paredes tan finas con las que ...
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