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El Crimen del Colibrí. Parte 5
Fecha: 30/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Julian Torres, Fuente: TodoRelatos
... construyeron los apartamentos. —No. El problema es el poco decoro de ese tipo y de la fulana con la que se acuesta. La valenciana dio un respingo por la forma de hablar de su marido. Una señora de al menos sesenta años giró la cabeza con rostro alarmado por el tono, para desviarlo de nuevo una vez dejó clara su censura. —Pedro… —lo corrigió Claudia. —Ni Pedro, ni nada —contestó a su vez, pero en un tono mucho más bajo y comedido —. Por lo menos la furcia esa no se puso a gemir en alto. Porque si no habría tenido que llamar a la policía. —¿Por qué es una furcia? ¿Por qué es una mujer? Cuando tú y yo hacemos el amor me convierto en una furcia. —Tú y yo no armamos ese escándalo. Y estamos casados. —¿Cómo sabes que el vecino no está casado con esa mujer? —Porque creo que dijo que era su novia, y además no lleva alianza en el dedo, ¿o no te has dado cuenta? —Yo no me fijo en esos detalles. Los niños miraban boquiabiertos la cúpula del Palacio de Cristal cuando sus padres los alcanzaron. Había bastante gente, incluso para ser sábado, y Claudia no quería que sus hijos se extraviaran. Entonces su marido le dio un ligero codazo. —Hablando del rey de Roma —comentó él en un susurro mientras señalaba con el mentón a su izquierda. Claudia giró la cabeza y reconoció a Ignacio rápidamente. El galante ingeniero llevaba puesto un sombrero, pero se le reconocía fácilmente. Unos vaqueros, junto con una chaqueta negra terminaban de engalanar al apuesto ...
... hombretón. Este levantó la mirada, cruzándola con la de Claudia, y acto seguido volvió a desviarla al suelo y se fue, por un lado. Era evidente que quería que lo siguiera, pero la valenciana trató de disimular. —Pues sí. Parece que es él. —Y está solo. No te parece raro que no se haya traído a su pareja. ¿La deja tirada en casa un fin de semana? —Ni idea, cariño. Quizás está por aquí cerca, pero no la podemos reconocer porque nunca la hemos visto —añadió Claudia con voz ausente. Las palabras sonaron huecas pues su mirada estaba fija en un vacío infinito, mientras maldecía a su vecino por no haber respetado lo que le dijo de mantener las distancias. Lo cierto es que Claudia solo tenía que ignorarlo, pero era incapaz de hacer tal cosa. Su mente no pensaba en nada más, y pronto se descubrió tratando de encontrar una excusa que le permitiera ir a verle. Los siguientes minutos le pasaron lentos y no paraba de mirar el lugar por el que se había ido su vecino. —Seguimos —dijo ella finalmente. —¿Ya? Pero si es el sitio del Retiro que más te gusta. Siempre tengo que sacarte a rastras de aquí dentro —exageró con amplia sonrisa su marido. —Lo sé. Pero no quiero que Eric dé problemas con ese balón. El de seguridad no deja de mirarlo. —¿Ah sí? —preguntó perplejo Pedro —. Está bien. Sigamos. Cuando salieron del Palacio de Cristal observaron el bello lago artificial frente al palacio con magníficos cipreses de los pantanos. Pero los ojos de Claudia divisaron, en su ...