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Uniforme de Suspiros Deseos sin Edad Cap 1
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Rchp, Fuente: TodoRelatos
... apartar los ojos de ella. Zaira no respondió. Solo se inclinó hacia él, como si el espacio entre los dos se hubiera vuelto insoportable. Su vestido beige, con el cinturón aún anudado a la cintura, se arrugaba bajo sus piernas cruzadas, y el cabello suelto caía sobre sus hombros, rozando el hombro de Mario. Entonces él la besó. No fue un roce tímido, sino un contacto firme, hambriento, como si hubiera estado guardando ese gesto durante semanas. Sus labios se fundieron con los de ella, su lengua buscó la suya, y Zaira respondió con la misma intensidad, con un gemido ahogado que se perdió entre los dientes y el jadeo. La mano de Mario no dejó su rostro, pero se movió hacia su nuca, sujetándola con una mezcla de delicadeza y posesión, como si temiera que se alejara, aunque sabía que no lo haría. El coche se llenó de calor. El cristal de la ventanilla empañado por el aliento de ambos. Zaira se acercó más, apoyando una rodilla en el asiento, su cuerpo inclinado hacia él, hacia esa boca que la besaba como si fuera la ...
... primera y la última vez. Su lengua se enredó en la de Mario, con sabor a café y a algo dulce que no supo identificar. Tal vez era el brillo de sus labios, o tal vez era ella misma, el modo en que su deseo se mezclaba con la piel de él. Mario la soltó solo para mirarla. Para asegurarse de que estaba ahí, real, con los ojos brillantes, las mejillas sonrosadas, el cabello desordenado por el roce de sus dedos. Luego volvió a besarla, más profundo, más lento. Un beso que no era solo deseo, sino una confesión callada, una rendición que no necesitaba palabras. Zaira, con la palma abierta sobre su pecho, sintió el latido de Mario bajo la tela de la camisa, tan acelerado como el suyo. Su cuerpo se ajustaba al de él, como si hubieran sido moldeados para encajar. El coche, en el rincón apartado del parque, era su refugio. Y fuera, el mundo seguía girando, ajeno a ellos, mientras las manos de Mario bajaban por su espalda, mientras ella le mordía el labio inferior, mientras el tiempo se detenía en el beso que no terminaba nunca