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Uniforme de Suspiros Deseos sin Edad Cap 1
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Rchp, Fuente: TodoRelatos
... Cuando caminaba rumbo a la escuela con su mochila al hombro, el viento levantaba ligeramente el borde de su falda y movía unos mechones sueltos, y en su andar había ritmo… y algo de urgencia. Como si supiera que su historia estaba por escribirse, aunque aún no tuviera claro el final. desde hace tiempo, ver esa chica joven y bonita, con su cuerpo ya desarrollado y la luz que emitían sus ojos, mario no perdía de vista las piernas torneadas de Zaira ni el movimiento de su falda cuando se subía y mostraba un poco más de esos muslos firmes y llamativos, mario tragaba saliva y a veces tenia que esconder su erección Zaira se incorporó con respeto, pero sin nerviosismo. Ya se había acostumbrado a la cordialidad de Mario así como a esas miradas tan penetrantes que ella ya disfrutaba —Bien, gracias. Hoy nos dejaron bastante tarea… pero ya estoy acostumbrada —respondió con una sonrisa tenue. —¿En qué materias? —preguntó mientras dejaba un maletín junto a la repisa y colgaba las llaves de su coche en el gancho de madera junto a la puerta. —Un proyecto de física. Tengo que resolver unas ecuaciones sobre movimiento y energía. Es para el lunes. Mario asintió con interés, se limpió las manos con una servilleta de papel que sacó del bolsillo y se acercó al comedor donde Zaira ya estaba preparando la merienda de Alba. —Si en algún momento necesitas ayuda con eso… no dudes en decirme. Todavía tengo mis libros de universidad por ahí. Me encantaría ayudarte. Zaira sintió ...
... algo parecido a un calorcito en el pecho. No era común que los adultos —sobre todo los hombres mayores— se dirigieran a ella con respeto sin una doble intención. Mario no cruzaba ninguna línea. Era amable, directo, y siempre mantenía una distancia que la hacía sentirse segura. —Gracias, ingeniero. Lo tendré en cuenta —dijo con una mezcla de gratitud y formalidad, usando el título con respeto, como solía llamarlo su esposa. —Dime Mario, por favor. Si vas a salvar el futuro con la física, lo mínimo que mereces es un trato de colega —bromeó, guiñándole un ojo mientras tomaba una manzana de la frutera y desaparecía hacia la oficina del fondo. Zaira se quedó pensativa unos segundos, con una sonrisa inevitable mientras servía el jugo de Alba. Había algo tranquilizador en la presencia de Mario. Tal vez por eso le gustaba tanto estar en esa casa, donde no solo se sentía útil, sino también valorada. Esa tarde, mientras jugaban a construir un castillo con cojines y cuentos, Alba le preguntó: —¿Tú también tienes papá? Zaira se quedó en silencio unos segundos, ordenando las palabras. —Sí… pero trabaja lejos. Por eso casi no lo veo. —Entonces Mario puede ser tu papá de ratito, como el mío, pero prestado —dijo Alba con naturalidad infantil. Zaira se rio bajito, sin saber bien qué responder, pero sintiendo que algo dentro de ella se ablandaba con esa idea. Al final del día, cuando la madre de Alba, Mariana, una mujer de 40 años, regresó, Mario volvió a salir de ...