1. La finca.


    Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    Ciertamente en la actualidad no es fácil tener un animal en la ciudad, los espacios no dan abasto. Además, si el perro es de raza grande como un Mastín Ingles adulto, entonces la cosa al parecer resulta imposible. Mi primo Luciano y su esposa habían recibido de regalo un cachorrito macho de Mastín Ingles. Cuando era pequeñito el perrito era amoroso y delicioso, sus dimensiones eran aceptables, pero con el tiempo comenzó a crecer. Para no decir que cuando crecen hay que mantenerlo con actividad física diaria y es imposible abstenerse del paseo al parque todos los días.
    
    Ese año venía el periodo de vacaciones estivas y seguramente el perro estorbaba. Habían decidido de ir en un tour a Europa por los meses de diciembre y enero, no sabían donde dejar al perro, por lo que un domingo por la tarde, llegaron a la finca nuestra, a la afueras de la ciudad, donde vivo yo y mi madre. Mi primo descendió de la camioneta e inmediatamente se vino a hablar conmigo.
    
    —Emma, querida … Sé lo mucho que amas a los animales … No tenemos donde dejar a Kaiser y tú eres la única que puede ayudarnos … Tienes tanto espacio aquí en la finca …
    
    Para decir la verdad, la cosa no me entusiasmaba para nada, íbamos a perder nuestra tranquilidad. Además, se trataba de un perro enorme. Él me vio titubear e intento convencerme diciendo.
    
    —¡Vamos, querida! … Es buenito … Y … Y, bueno … Te pagaré por cada día que esté aquí …
    
    También era verdad que nuestra situación económica desde cuando había muerto mi ...
    ... padre no era del todo floreciente. A mis veintidós años había tenido que congelar mis estudios universitarios para dedicar todo mi tiempo al negocio de la familia en la hacienda agrícola que mamá y yo tratábamos de mantener a flote.
    
    Estaba con nosotras mi prima Eva, hermana de Luciano y mas o menos de mi misma edad. Cada año venía a colaborarnos con las faenas de sembrar, regar y cultivar nuestros productos. Decía que la paz del campo le retornaba toda la paz que no encontraba en la ciudad. Se quedaba con nosotras durante todo el periodo de vacaciones de la universidad. Su compañía y su ayuda eran valiosas para nosotras. Ciertamente un perro en casa habría alterado todas nuestras rutinas, pero fue precisamente Eva quien vino con la solución, diciendo que ella se comprometía a hacerse cargo del animal. Más que sus palabras, fue el compromiso de Luciano a pagar por la estadía del perro lo que me convenció a aceptarlo por el tiempo que ellos estarían ausentes.
    
    Kaiser era de un tamaño impresionante, pesaba más de sesenta kilos, pero era dócil y dulce, rápidamente se adaptó a la finca. El sector de la casa estaba rodeado por una tupida cerca de setos, así que era libre de moverse a su propio ancho.
    
    Desde los primeros días noté que el perro tenía un extraño y antipático comportamiento, trataba demasiado a menudo de meter su narigudo hocico entre las piernas mías, o de mi prima, o de mi madre. Inicialmente no le dimos mucha importancia, mamá dijo que todos los perros hacían ...
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