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La finca.
Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... reaccionaba en contra de mi voluntad. Permanecí en cuatro y sin moverme, dejando a Kaiser en libertad de follarme y disfrutando las nuevas y cachondas sensaciones que él me causaba. La agitada y afanosa respiración de Kaiser, me indicaba que estaba pronto a correrse y muy luego algo caliente se esparció por mis entrañas, comenzó a llenarme con su leche. Mi panza se hinchó en forma increíble, parecía que su esperma y su pene hubiesen colmado todos los espacios dentro de mí. Mientras el llenaba mi útero con su semen, me abandoné a las deliciosas sensaciones y me corrí como nunca pensé fuese posible, fue un orgasmo literalmente bestial, me sentí como una verdadera perra y gruñí empujando mi trasero contra su polla. Mi orgasmo fue violento y prolongado, mis músculos vaginales se contraían alrededor del pene enormemente hinchado del perro. Mis jadeos, gemidos y chillidos se extendieron por toda la casa, total, nadie podía escucharlos. Todo me pareció demasiado breve, permanecimos por algunos segundos inmóviles jadeando, estaba realmente exhausta y traté de liberarme de está posición un tanto incómoda. Sentí que me ardían los hombros y los costados por los arañazos causados por las uñas del perro. Kaiser, ahora satisfecho, trató de bajarse de mi espalda, pero no pudo, su pene hinchado permanecía atascado firmemente dentro de mí y en cada intento causaba dolor para ambos. Nos quedamos pegados por varios minutos, estaba muy preocupada y asustada, sentía que mi coño había ...
... sido estirado más allá de toda medida y no sabía que hacer para liberarme. Kaiser daba tirones para liberarse y continuaba a rasguñarme con sus uñas haciéndome sangrar. Estaba en una situación realmente complicada. Para colmo, aterrorizada escuché la camioneta de mamá que se detenía en el patio. No quería que ella me descubriera en esta situación, con la fuerza de la desesperación, me agarré al borde de la bañera con una mano y con la mano libre agarré la polla de Kaiser y tiré lo más fuerte posible sin importarme el dolor. Kaiser se quejó desesperado y me arañó la espalda, pero el esfuerzo fue recompensado y con un obsceno ruido y un gorgoteo de semen que fluía de mi almejita, su pene salió disparado de mi panocha. Estaba empapada de sudor y semen, me giré a mirar la polla de Kaiser, era monstruosamente grande, tenía el tamaño de una calabaza a forma de globo, de esas que se usan para contener líquido. Mientras tanto, en el suelo, se había formado una poza de liquido que salía de mi coño mezcla de semen y sangre que seguramente era mía dado el ardor que sentía. El perro por su lado estaba lamiéndose su pene que poco a poco volvía a la normalidad. Un poco apagada me llegó la voz de mi madre, estaba todavía un poco aturdida, confundida y no lograba pensar con lucidez, tenía necesidad de tomar un poco de tiempo. Sí me veía así, se hubiese inmediatamente dado cuenta de que algo no iba bien. —¡Emma! … ¿Estás allí? … —Estoy aquí en el baño … Bañándome, mamá … Respondí ...