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Dolores y Yessenia: la acogida
Fecha: 01/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Yessenia, Fuente: TodoRelatos
... quemada y a hierbas secas colgadas en las vigas, y un candil en la mesa proyectaba sombras danzantes que daban al espacio una calidez íntima. Yessenia entró primero, acomodando al bebé en una cuna improvisada cerca del fuego, su vestido rozando su piel mientras se inclinaba, dejando entrever por un instante la curva de su busto antes de ajustarlo con un movimiento discreto. Se volvió hacia Dolores, cuya figura se recostaba en el umbral, iluminada por la luz de la luna que se filtraba desde el exterior. Sus ojos se encontraron de nuevo, y por un momento, el crujir del fuego fue el único sonido. Yessenia sintió un leve estremecimiento, una corriente que subía por su espalda al notar cómo la mirada de Dolores se detenía, apenas un segundo, en la suavidad de su cuello, antes de que la joven bajara los ojos con un rubor que tiñó sus mejillas. Dolores, por su parte, sintió un calor en el pecho, un nerviosismo que no entendía del todo, mientras sus dedos jugaban con los pétalos de las violetas, deseando ocultar su inquietud. —Pasa… susurró Yessenia, su voz suave como un suspiro, mientras señalaba una silla junto a la mesa. —Puedes dejar tus flores ahí si quieres. La noche está fría, y este lugar tiene un poco de calor para las dos. Dolores dio un paso tímido, entrando en la cabaña, y el espacio pareció encogerse ligeramente con su presencia. Colocó las violetas sobre la mesa con cuidado, sus manos temblando apenas, y sus ojos se alzaron de nuevo hacia Yessenia, ...
... captando la forma en que la luz del candil delineaba sus curvas, un detalle que la hizo contener el aliento. Yessenia, al notar la timidez de Dolores, sonrió con dulzura, su mirada deteniéndose en la juventud de su rostro, en la promesa de su figura bajo el vestido amplio, y un suspiro escapó de sus labios, cargado de una calidez que aún no sabía cómo interpretar. —Puedes sentarte si lo deseas… añadió Yessenia, acercándose al fuego para avivar las llamas, su movimiento revelando por un instante la tersura de su piel bajo la manga del vestido. —Tenemos tiempo para descansar ahora. Dolores asintió en silencio, tomando asiento con movimientos cuidadosos, sus ojos siguiendo a Yessenia mientras esta se movía por la habitación. El silencio entre ellas se llenó de una electricidad tenue, un hilo de curiosidad y asombro que ninguna nombraba, pero que se tejió en cada mirada furtiva, en cada roce accidental de sus presencias en ese espacio reducido. La cabaña, envuelta en el resplandor cálido del fuego, era un refugio humilde pero acogedor. Yessenia, tras avivar las llamas, se volvió hacia Dolores con una sonrisa tímida, sus manos rozando la madera de la mesa mientras buscaba algo que ofrecer. —No tengo mucho ahora… solo un poco de leche y algunas galletas que guardé. dijo con voz suave, casi disculpándose, mientras sacaba un frasco de vidrio con leche y un paquete envuelto en tela. Colocó todo sobre la mesa, y el sonido del cristal al tocar la madera rompió el silencio ...