1. Dolores y Yessenia: la acogida


    Fecha: 01/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Yessenia, Fuente: TodoRelatos

    ... que aún flotaba entre ellas. Dolores, sentada con las manos sobre el regazo, asintió con gratitud, sus dedos jugando nerviosamente con el borde de su vestido mientras aceptaba una galleta.
    
    Se sentaron frente a frente, el candil proyectando sombras danzantes sobre sus rostros. Yessenia rompió el hielo con una pregunta delicada, su voz cargada de empatía.
    
    —¿Cómo llegaste a estar sola, Dolores? Si quieres compartirlo… no hay prisa aquí.
    
    Dolores bajó la mirada, mordiendo un trozo de galleta con lentitud, y tras un silencio que pareció extenderse como un río tranquilo, comenzó a hablar.
    
    —Mi madre… murió hace un año. Una fiebre que no pudimos detener. Ella era todo lo que tenía. Nunca conocí a mi tío, su hermano… solo supe de él por las cartas que mi madre guardaba. Decía que era un hombre bueno, pero distante. Cuando supe que había fallecido, sentí que debía venir, aunque no sé por qué.
    
    Su voz temblaba, y sus ojos se humedecieron, reflejando la luz del fuego.
    
    Yessenia escuchaba con atención, su corazón latiendo con un eco de su propio dolor. Apoyó una mano sobre la mesa, cerca de la de Dolores, un gesto instintivo que no pasó desapercibido para la joven.
    
    —Perdí a mi esposo, el padre de mi hijo… y ahora este vacío me envuelve.
    
    Respondió con tono melancólico mientras sus ojos se posaban en los labios de Dolores, notando cómo se curvaban ligeramente al hablar.
    
    —Tu tío era un hombre callado, pero su bondad se sentía. Tal vez el destino nos ha cruzado por ...
    ... alguna razón.
    
    Dolores alzó la vista, y por un instante, sus miradas se encontraron, un cruce que envió un leve estremecimiento por sus espaldas, como una brisa cálida que despierta la piel.
    
    El momento se interrumpió cuando un llanto suave rompió el aire. El bebé, inquieto en su cuna, comenzó a llorar, un sonido que hablaba de hambre y necesidad. Yessenia se levantó con un movimiento grácil, su vestido rozando sus caderas mientras se acercaba a la cuna.
    
    —Disculpa un momento… necesita alimentarse.
    
    murmuró, su voz un susurro que flotaba en la habitación. Se sentó de nuevo, ajustando su postura con delicadeza, y con un gesto tierno desató un lazo en su vestido, dejando que la tela se deslizara lo justo para revelar la curva plena de su busto, su piel tersa y cálida expuesta al resplandor del fuego. Acercó al bebé a su pecho, y el pequeño se acurrucó, sus labios buscando con avidez el calor de su madre. La lactancia comenzó, un acto natural que llenó el espacio con un silencio nuevo, cargado de una intimidad que ninguna de las dos esperaba.
    
    Dolores, atrapada en su silla, sintió cómo el aire se volvía denso. Sus ojos, casi sin querer, se posaron en Yessenia, en la forma en que su pecho se alzaba con cada succión del bebé, la piel suave brillando bajo la luz del candil, un paisaje de curvas que despertó en ella una agitación desconocida. Su respiración se aceleró ligeramente, un rubor subiendo por su cuello mientras apartaba la mirada, pero el magnetismo la traicionaba, ...