1. Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje


    Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... complicidad.
    
    —D-duerma bien, Verónica —atiná a decir Miguel con la boca ligeramente seca.
    
    —Dime Vero, anda —responde ella con una risita baja. Luego se aleja con su marido del comedor.
    
    Miguel se queda unos segundos en el sitio, todavía sintiendo en la mejilla el cosquilleo de los besos de Verónica… o quizás imaginando ese cosquilleo en sus propios labios. “¿Me ha guiñado un ojo?”, piensa aturdido. Su corazón late un poco acelerado, confuso.
    
    Carlota lo agarra de la mano sacándolo de su ensoñación. —Vamos, tontito, que mañana quiero enseñarte todo Portofino y tienes que estar fresco.
    
    Suben las escaleras juntos hasta la puerta de la habitación de Miguel. Allí, Carlota se acerca para despedirse.
    
    —¿Ves? Te dije que no era para tanto —susurra ella, pasándole los brazos por la cintura.
    
    Miguel asiente, abrazándola. —Sí… han sido muy majos la verdad. Tu padre es genial… y tu madre también —admite, tragando al recordarla.
    
    Carlota sonríe, aparentemente feliz de que se hayan caído bien. —Te lo dije, mientras seas educado, ellos te tratan con cariño.
    
    Él le acaricia la mejilla a Carlota y bromea: —Creo que tu padre ya me está buscando apodo y todo. Eso de “el que conquistó a la princesa” sonaba bastante bien.
    
    Carlota ríe quedamente. —Ay, mi padre es un cursi con esas cosas. —Le da un beso suave en los labios a Miguel—. Buenas noches, amor. Mándame un WhatsApp si necesitas algo, ¿vale?
    
    —Buenas noches, guapa —responde Miguel, robándole otro beso breve antes ...
    ... de que ella se marche escaleras abajo hacia su cuarto en la planta baja.
    
    Miguel entra en su habitación con una sensación de alivio y cansancio placentero a la vez. Todo ha salido bien. Deja escapar el aire que ni sabía que estaba conteniendo. “Ya está, primer round superado,” piensa con orgullo. Se quita los zapatos y la ropa elegante, quedándose en bóxer, y se desploma boca arriba en la cama con los brazos abiertos.
    
    Sin embargo, en cuanto su cuerpo se relaja, nota algo… una presión familiar contra la tela de sus calzoncillos. Se incorpora un poco y baja la mirada: está empalmado, con la polla semi dura marcándose en el bóxer.
    
    —¿Pero qué…? —murmura para sí. No recuerda haberse excitado en ningún momento concreto, pero al repasar mentalmente la noche, imágenes sueltas le golpean la mente: el escote de Verónica inclinado hacia él; la lengua de ella asomando al saborear el vino; la sensación de sus pechos rozándolo al despedirse; ese guiño malicioso. Y se da cuenta de que sí, en efecto, le pone. Le pone muchísimo la madre de su novia.
    
    Miguel se lleva las manos a la cara, avergonzado consigo mismo. —Estoy enfermo… —susurra, negando con la cabeza. ¿Cómo puede ser tan gilipollas de empalmarse pensando en la madre de Carlota? Es su suegra, por Dios.
    
    Intenta quitarse esa idea absurda de la cabeza. Se levanta de la cama y decide meterse al baño de nuevo, a ver si una ducha fría se lleva esta tensión indebida. Cruza la habitación a oscuras —solo iluminada por la luz de la ...
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