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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... que coincidieron desde el primer día en la universidad. Carlota intercala comentarios dulces, contando anécdotas pequeñas de cómo Miguel la ayudó en alguna clase difícil o cómo la hace reír con sus ocurrencias. Miguel se sonroja a ratos, pero se siente cada vez más cómodo. Julio suelta alguna que otra broma paternal, y Verónica no deja de sonreír gentilmente. Miguel no puede evitar fijarse en ella una y otra vez. Verónica es tremendamente atractiva, y eso lo está poniendo nervioso de una forma completamente inesperada. Cada vez que ella gesticula, el escote de su vestido negro deja ver un canalillo sugerente que Miguel se esfuerza por no mirar… sin mucho éxito. En un momento dado, Verónica se inclina hacia adelante para ofrecerle más ensalada, y Miguel tiene que obligarse a mantener la vista en los ojos de ella, porque sus pechos se aprietan dentro del escote de forma deliciosa. Se siente fatal por estar pensando así de la madre de su novia, pero es que la mujer es un espectáculo. Encima, Verónica tiene una especie de aura seductora involuntaria: cuando escucha, ladea ligeramente la cabeza y humedece sus labios con la punta de la lengua de vez en cuando, lo cual Miguel encuentra embriagador. En otra ocasión, Miguel está contando algo sobre su pueblo en Asturias y Verónica lo mira fijamente, sonriendo, con la barbilla apoyada en su mano. Sus ojos parecen brillar de manera traviesa ante cualquier tontería que él dice, como si se divirtiera con verlo hablar. Miguel llega ...
... a preguntarse si es cosa suya o la madre de Carlota está coqueteando sutilmente con él. “No flipes, Miguel,” se dice, “solo está siendo amable.” Al final de la cena —tras un postre ligero de sorbete de limón casero—, Miguel siente que la velada ha ido sorprendentemente bien. Julio brinda por la visita y por “el joven que ha conquistado a nuestra princesa”. Miguel levanta su copa de vino tinto tímidamente y bebe con ellos, sonriendo. El alcohol le da un calorcillo agradable en el cuerpo, relajándolo. —Bueno, chicos, supongo que estaréis cansados del viaje —dice Julio al levantarse de la mesa—. Mañana podéis dormir hasta tarde y hacer vuestros planes, ¿sí? Nosotros tenemos algunos compromisos por la mañana. —Gracias, papá —dice Carlota, que ya se acerca a darle las buenas noches con un beso. Verónica también se pone en pie. —Miguel, un placer haber charlado contigo. Mañana nos vemos, ¿vale? —Se acerca y, para despedirse, vuelve a darle dos besos a Miguel. Esta vez Miguel está más preparado… o eso cree. Al inclinarse hacia él, Verónica posa una mano ligera en su hombro y lo atrae solo un poquito más de lo necesario. Miguel siente el roce cálido de los pechos de ella contra su brazo y pecho, muy sutil pero presente. Cuando ella retira la cara tras el segundo beso, sus labios rozan peligrosamente cerca la comisura de los de Miguel, casi un beso fantasma que lo deja paralizado una milésima de segundo. Entonces Verónica le dedica una mirada intensa y le guiña un ojo con ...