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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... Me van a interrogar fijo. Luis lanza la pelota al aire y la atrapa, quitándole hierro al asunto. —Venga ya, si tú eres un partidazo: buen chico, estudioso, con modales… Y con ese rabo que gastas seguro que su hija está contentísima —añade con una risita maliciosa. —¡Cállate, cabrón! —Miguel se ríe y le tira un calcetín enrollado a la cara—. No creo que ese sea un tema de conversación en la cena, ¿sabes? Luis finge pensarlo. —Nunca se sabe. Igual la madre de Carlota se pone a hablar de nietos y… —No termina la frase porque Miguel le lanza una almohada esta vez. Entre risas, Miguel termina de hacer la maleta. Luis se incorpora y le da una palmada amistosa en el hombro. —Ya en serio, suerte mañana. Tú tranquilo, sé tú mismo y quedarás de puta madre. Miguel asiente, agradecido. —Gracias, bro. Luis se estira como un felino y bosteza. —Mientras tanto, yo me encargaré de pasármelo bien por aquí. Aprovecharé que tengo el cuarto para mí solo… —Le guiña un ojo a Miguel, quien sospecha inmediatamente. —No me digas más. ¿Vas a invitar a Marta? —pregunta Miguel con media sonrisa. —¿A Marta? Quizá… o quizá quede con Daniela. O con las dos, quién sabe. —Luis se cruza de brazos detrás de la cabeza, fanfarrón—. Tengo agenda apretada, hermano. —Estás fatal —Miguel niega con la cabeza, divertido—. Solo no hagas mucha guarrada en mi cama, que te conozco. —Yo no prometo nada —responde Luis, guiñándole un ojo. Al día siguiente, tras salir de las clases de la ...
... mañana, Miguel y Carlota van directos al aeropuerto con sus maletas de mano. Carlota está radiante: lleva unos vaqueros ajustados y una chaqueta corta de piel sintética, informal pero elegante, y se le nota la emoción en la cara. Miguel en cambio está un manojo de nervios, aunque intenta disimularlo para no preocuparla. Gracias a las influencias del padre de Carlota, acceden a la sala VIP del aeropuerto mientras esperan el embarque. Se acomodan en un rincón algo apartado, en unos sillones de cuero blanco. Apenas hay otras tres o cuatro personas en la sala, hojeando revistas o bebiendo café. Miguel se distrae mirando por la cristalera los aviones rodando en la pista, cuando siente de pronto la mano de Carlota deslizarse por su muslo. —¿Más tranquilo? —le susurra ella al oído, con voz dulce. Sus dedos dibujan círculos perezosos sobre la tela vaquera, cada vez más arriba, acercándose a la entrepierna. —Mm… algo —miente Miguel, que en realidad sigue inquieto pensando en la cena que le espera. Pero la suave caricia de Carlota empieza a desviarle la atención—. ¿Qué haces…? —murmura, intentando mantener la compostura. —Distrayéndote un poquito —responde ella con picardía. Sus dedos llegan hasta el bulto aún semidormido en la entrepierna de Miguel y lo presionan con suavidad. Miguel da un respingo; mira nervioso alrededor. Nadie parece prestarles atención. —Carlota, estamos en la sala VIP… —susurra él, entre alarmado y excitado. —Shh, calla y disfruta —le corta ella, ...