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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... sonriendo de lado. Finge estar muy interesada en su teléfono con la mano izquierda, mientras con la derecha desabrocha con sigilo el botón del pantalón de Miguel. Miguel siente el corazón a mil. La adrenalina de que alguien pueda mirarles se mezcla con la excitación de los dedos de Carlota colándose bajo la cinturilla de su bóxer. En segundos, su polla reacciona creciendo con vida propia. Carlota encuentra su miembro y lo acaricia por encima de la tela fina, notando cómo se endurece rápido. —Joder… —Miguel echa la cabeza atrás contra el sillón, cerrando los ojos un instante. Carlota aprieta los labios para no reírse; le encanta verlo rendirse así. La mano de Carlota atrapa la polla de Miguel por completo por encima del bóxer y comienza a masturbarlo lentamente, arriba y abajo, con movimientos firmes pero discretos. Miguel traga saliva, notando cómo su glande se hincha y pulsa de placer contenido. Intenta pensar en cosas aburridas para no empalmarse del todo, pero es inútil: Carlota sabe exactamente cómo tocarlo. Lo tiene a punto caramelo en menos de un minuto. —Como sigas… me voy a correr —le susurra Miguel con dificultad. Tiene la mandíbula tensa intentando mantener la compostura mientras su novia le hace una paja clandestina en mitad del aeropuerto. Carlota muerde suavemente el lóbulo de la oreja de Miguel y susurra: —Esa es la idea… Pero no todavía. —Y entonces, de pronto, retira la mano. Miguel abre los ojos de golpe, respirando agitado. Carlota se ...
... ha apartado y ahora lo mira con una sonrisita traviesa, chupándose la punta del dedo índice de una manera exageradamente inocente. —¿Pero qué…? —Miguel la mira incrédulo. Tiene la polla completamente dura aprisionada bajo los pantalones, pidiendo guerra, y ella simplemente lo deja así, en ascuas. —Hora de embarcar —dice Carlota en voz alta de pronto, señalando la pantalla. En efecto, están llamando a su vuelo. Miguel suelta un gruñidito frustrado al abrocharse el pantalón como puede, recolocándose para disimular el paquete enorme que ahora no puede esconder. —Eres una cabrona… —murmura con media sonrisa. Carlota se ríe y le da un beso rápido en los labios. —Ánimo, mi amor. Así te mantengo distraído —bromea, dándole una palmada cariñosa en la entrepierna aún abultada antes de levantarse. Miguel se estremece y niega con la cabeza, sonriendo pese a todo. Desde luego, no puede pensar en sus suegros con la entrepierna hirviendo como la tiene. Abordan el avión y, tras un par de horas de vuelo relativamente tranquilas (durante las cuales Miguel no deja de lanzarle miradas de “me las pagarás” a Carlota mientras ella se ríe por lo bajo), aterrizan en Génova a media tarde. Al salir a la zona de llegadas, encuentran a un hombre esperándolos con un cartelito que dice “Signorina Carlota”. —Mira, ahí está Paolo —dice Carlota emocionada, apretando el brazo de Miguel. Frente a ellos, vestido con pantalón de traje oscuro y camisa blanca remangada, está un joven de unos ...