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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... veinticinco años. Es italiano, se nota a simple vista: piel ligeramente bronceada, cabello rizado castaño oscuro alborotado de forma encantadora, nariz prominente y atractiva, y una barbita de unos días que le da un aire rudo. Lo que más destaca es su físico: es alto y fornido, se adivinan músculos marcados bajo la camisa. Un tío imponente, piensa Miguel al verlo. —¡Paolo! Ciao! —saluda Carlota con alegría cuando llegan hasta él. —Ciao, signorina! —Paolo sonríe con dientes perfectos y guarda el cartel—. Me alegro de verle. Usted debe ser Miguel, ¿no? —dice cambiando al castellano con un acento apenas perceptible. —Sí, soy yo —responde Miguel, estrechando la mano que Paolo le ofrece. El italiano aprieta fuerte; tiene las palmas algo ásperas y Miguel nota que su propia mano queda envuelta en la del chófer. —Bienvenido a Italia —dice Paolo cortés—. Soy Paolo, chófer y personal de confianza del padre de Carlota. Me han enviado a recogerles. —Gracias —sonríe Miguel educadamente. Paolo asiente y con eficacia toma las maletas de ambos. —Vengan por aquí, per favore. Mientras caminan hacia el exterior, Carlota le susurra a Miguel: —Paolo lleva años trabajando para mi padre. Es de plena confianza. Verás que es un encanto. Miguel asiente en silencio, observando cómo Paolo avanza unos pasos por delante cargando las maletas sin esfuerzo. El italiano ciertamente se mueve con seguridad, con esa confianza natural de quien sabe hacer su trabajo. Afuera les ...
... espera un todoterreno negro de alta gama con los cristales tintados. Paolo coloca el equipaje en el maletero y les abre la puerta trasera. Carlota sube primero, Miguel detrás. El interior es amplio y lujoso, con asientos de cuero beige. Apenas se cierran las puertas, Paolo se pone al volante y arranca suavemente. —¿Qué tal el vuelo? —pregunta él, echando un vistazo por el espejo retrovisor. —Muy bien, grazie —responde Carlota alegremente, mezclando sin darse cuenta el italiano y el español. —¿Es su primera vez en Italia, Miguel? —sigue Paolo con amabilidad. —Sí, la primera —admite Miguel, mirando por la ventanilla el tráfico de la ciudad portuaria. —Le va a encantar Portofino —dice Paolo, sonriendo de medio lado—. Es un lugar… especial. Carlota interviene entusiasmada: —¡Sí! Miguel, ya verás, Portofino es precioso. Un pueblecito de casas de colores junto al mar, súper pintoresco. —Ella se gira un poco hacia él en el asiento, y Miguel nota que, al hacerlo, le echa una rápida mirada a Paolo a través del espejo. Durante el trayecto, la conversación es mínima. Carlota y Miguel están algo cansados del viaje y Paolo se concentra en la carretera, conduciendo con destreza por las carreteras que bordean la costa de Liguria. El paisaje se va volviendo cada vez más impresionante: colinas verdes salpicadas de villas elegantes, el resplandor del mar Mediterráneo al atardecer, y finalmente, al acercarse a Portofino, Miguel ve las famosas casas de colores pastel agrupadas ...