1. Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje


    Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios. Miguel siente el suave roce de sus labios carnosos en la piel y un perfume floral y almizclado que lo envuelve unos instantes. Le tiemblan un poco las manos al ponerlas torpemente en los brazos de ella para corresponder el saludo.
    
    —M-mucho gusto —logra decir Miguel, notando un calor súbito en las orejas.
    
    —Pero qué guapo es, Carlotita —dice Verónica mirándolo de arriba abajo con apreciación—. Y tan alto… Encantada de conocerte al fin, Miguel. Habíamos oído mucho de ti.
    
    —¿Ah, sí? Espero que cosas buenas… —bromea él con una risa nerviosa.
    
    —¡Por supuesto! Carlota no se calla cuando algo le gusta, y tú pareces gustarle bastante —añade Julio con una carcajada bonachona, guiñándole el ojo a su hija.
    
    —¡Papá! —protesta Carlota, sonrojándose. Miguel suelta una risita, relajándose un poco al ver el buen humor del padre.
    
    Se sientan a la mesa. Carlota deliberadamente se coloca al lado de Miguel, frente a su madre, quedando su padre en la cabecera. Dos empleados sirven el primer plato: una ensalada caprese con tomates italianos jugosos y albahaca fresca. La conversación comienza un poco formal, con Julio preguntándole a Miguel sobre sus estudios.
    
    —¿Arquitectura en la Politécnica, no es así? —dice el padre mientras corta su mozzarella—. Excelente universidad. ¿Qué tal te va el primer año?
    
    —Muy bien, la verdad. Es duro, pero me encanta lo que estudiamos. —Miguel contesta educadamente, encontrando que Julio lo escucha ...
    ... con genuino interés.
    
    —Miguel es de los mejores de la clase —añade Carlota orgullosa, apoyando una mano sobre la rodilla de él bajo la mesa.
    
    —Bueno, intento trabajar mucho —dice Miguel, restándole importancia mientras siente el calor de la mano de Carlota en su pierna.
    
    —Eso está muy bien —afirma Julio—. La constancia y el trabajo duro siempre dan frutos. Y dime, ¿conoces Italia? Quizá esta visita sea también educativa para ti; Portofino tiene unas villas antiguas preciosas.
    
    —Es mi primera vez aquí —responde Miguel—. Pero ya con lo que hemos visto en el camino… esto es increíble. Tienen ustedes una casa preciosa, señor… digo, Julio.
    
    —Gracias, hijo —Julio sonríe satisfecho—. La compramos hace unos años, una pequeña locura romántica. A Verónica le encantó Portofino en un viaje y no paró hasta que encontramos esta villa.
    
    —Y aquí estamos —ríe Verónica suavemente, tomando un sorbo de vino tinto. Sus labios rojos dejan una marca ligera en la copa. Miguel se queda mirando un segundo el gesto, hipnotizado por la manera en que la punta rosada de su lengua se asoma apenas para saborear el vino en su boca. Verónica se percata de la mirada de Miguel y le sonríe con amabilidad… o al menos eso parece. Miguel se remueve en su asiento, algo abochornado por haberse quedado embobado viéndola beber.
    
    Durante la cena, Verónica hace preguntas más personales a Miguel, pero sin ser indiscreta: que de dónde es exactamente en Asturias, que cómo se conocieron él y Carlota. Él explica ...
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