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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... y le da un último beso sonoro en la mejilla. —Anda, cámbiate si quieres. En un rato subo a por ti para la cena, ¿vale? —Vale… —Miguel asiente, todavía cortado por el comentario de la madre. Carlota se va guiñándole un ojo, y él se queda a solas en la habitación. Se quita la ropa del viaje para darse una ducha rápida antes de cenar. En el baño de mármol hay una ducha espaciosa con mampara de vidrio. Mientras el agua caliente cae sobre su cabeza, Miguel intenta calmar los nervios. Pronto conocerá a los padres de Carlota y quiere causar buena impresión. Algo más tranquilo y vestido con ropa limpia, Miguel espera en su cuarto hasta que Carlota regresa para ir juntos al comedor. Ella se ha cambiado también: lleva un vestido veraniego color crema, sencillo pero que resalta su figura menuda. Baja del brazo de Miguel, quien no puede evitar darle un suave apretón en el trasero al bajar las escaleras. Ella reprime una risita, dándole un codazo juguetón. En el comedor ya están los padres de Carlota esperándolos. Miguel los ve de pie junto a la mesa elegantemente puesta: mantel de lino blanco, vajilla que parece carísima, candelabros con velas tenues. Pero lo que más le llama la atención son ellos: los imagina mucho mayores, pero apenas rondan los cuarenta. El padre de Carlota, Julio, es un hombre alto y de porte serio, con el pelo castaño bien peinado hacia atrás y traje impecable incluso estando en casa. Su expresión es adusta al principio, casi militar, pero en cuanto ...
... Carlota entra, se ilumina con una sonrisa orgullosa hacia su hija. La madre, Verónica, es sencillamente espectacular: Miguel siente que el corazón se le para un segundo al verla. Es como ver a Carlota proyectada al futuro, pero con curvas más pronunciadas y una madurez sensual. Verónica tendrá unos cuarenta años o incluso menos; fue madre joven, sin duda. Tiene el pelo rubio oscuro, casi castaño claro, recogido en un moño elegante del que escapan algunos mechones ondulados. Sus ojos verdes, idénticos a los de Carlota, brillan con picardía. Lleva un vestido negro ceñido que, sin ser vulgar, resalta un cuerpo de infarto: pechos generosos, cintura de avispa y caderas y un culo que quitan el aliento. Miguel parpadea, impresionado. “Madre mía… literal”, piensa tragando saliva. —¡Mamá, papá! —Carlota sonríe radiante y va a abrazarlos. Miguel se queda unos pasos atrás con timidez. Tras los efusivos saludos familiares, Carlota gira hacia él y lo toma de la mano para acercarlo. —Papá, mamá, os presento a Miguel. El padre extiende la mano primero, firme: —Julio Gómez de la Serna —se presenta—. Encantado, Miguel. Al fin te conocemos, muchacho. Miguel estrecha su mano intentando mostrar seguridad. —El gusto es mío, señor Gómez. Muchas gracias por invitarme. —Llámame Julio, por favor —responde el padre con una media sonrisa. Luego Miguel se gira hacia la madre, que ya se acerca con los brazos abiertos. —Y yo soy Verónica —dice ella, dándole dos besos a Miguel, uno en cada ...