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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... habitaciones separadas. De hecho, en plantas diferentes de la casa. Miguel abre los ojos, decepcionado: —¿En serio? Joder, pensé que… Bueno, que podríamos al menos dormir juntos. —Ya, ya… yo también quería —dice Carlota haciéndole un puchero, cogiéndolo de los brazos—. Pero entiéndelos, amor. Para ellos somos solo dos noviecitos de 18… Ni de coña nos van a dejar compartir cama bajo su techo sin casarnos ni nada. Miguel resopla, aceptando la situación a regañadientes. —Vale… Tiene sentido, supongo. Paolo vuelve con las maletas al hombro. —Les enseño sus habitaciones —dice solícito. Sube primero las escaleras con la equipación de Miguel. Carlota y Miguel le siguen por un amplio hall de mármol travertino, decorado con cuadros antiguos y muebles de madera oscura. La casa huele a limpio con un toque cítrico, quizás de limoneros cercanos. Suben al segundo piso. Paolo conduce a Miguel a una habitación espaciosa con vistas al mar. Deja su maleta a un lado y abre las contraventanas para que entre la brisa marina y la última luz de la tarde. —Esta es su habitación, Miguel. La cena será a las nueve en el comedor principal. —Paolo le dedica una leve sonrisa amable—. ¿Necesita algo más? —No, gracias, estoy bien —responde Miguel, sintiéndose un poco raro de que lo traten casi como a un señorito. No está acostumbrado a tener chófer ni servicio pendiente de él. Paolo asiente y mira a Carlota. —Tu habitación, signorina, está en la planta baja, la de siempre. —Sí, ...
... me acuerdo. Gracias, Paolo —dice ella. El chófer se retira con un gesto respetuoso. Carlota acompaña a Miguel unos instantes dentro. En cuanto quedan solos, Miguel no puede evitarlo más y suelta en voz baja: —Oye, ¿y esas miraditas con tu amigo Paolo en el coche? Carlota parpadea, fingiendo inocencia. —¿Qué miraditas? —Venga ya, Carlota… Te he visto. Te estabas comiendo al tío con los ojos —espeta Miguel cruzándose de brazos. Ella pone los ojos en blanco y se acerca, pasando sus brazos por el cuello de Miguel. —No digas tonterías, amor. Paolo es atractivo, no te voy a mentir, pero ya está. Solo le miré porque, yo qué sé, me sorprendió lo cambiado que está… La última vez que le vi era más crío y ahora está todo cachas. Pero vamos… —Acerca su cara a la de Miguel—. Que yo estoy loca por ti, ¿vale? Solo tengo ojos para mi chico intelectual sexy con una polla enorme que me vuelve loca. —Le da un piquito rápido, sonriendo. Miguel no puede evitar sonreír también, aunque mantiene un mohín de celos fingidos. —Más te vale… —murmura, rodeando su cintura—. Porque si no, te pongo a dormir a ti con Paolo y yo me quedo con tu habitación. Carlota ríe bajito. —Tonto… No te pongas celoso, ¿eh? Que luego el que me pone los cuernos en sueños con mi madre eres tú —bromea, recordándole una conversación de coña que tuvieron una vez. Miguel se pone rojo como un tomate. —¡Eh, eso fue una vez que dije que tu madre es guapa, no flipes! —protesta. Carlota se carcajea suavemente ...