1. Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje


    Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... bajando más resbaladiza con tanto líquido preseminal. Imagina a Verónica chupándosela con ansia, tragando cada centímetro de su polla larguísima. En su mente, la madre de Carlota le mira desde abajo con esos ojos verdes brillantes mientras se mete su verga hasta la garganta sin dejar de succionar. Él desliza los dedos por el moño de ella, se lo deshace, ve caer su melena rubia oscura sobre los hombros desnudos.
    
    —Hostia… —gimotea Miguel en la realidad, con la respiración agitada. Siente que la toalla se afloja y cae a un lado, pero ni se molesta en recogerla. Ahora está completamente desnudo sobre la cama, pajéandose con furia contenida. Su polla empapada brilla a la tenue luz, moviéndose al compás de su mano. Cada vena se marca recorriendo el tronco, y el glande hinchado aparece y desaparece entre sus dedos húmedos.
    
    Quiere más. Necesita más en su fantasía. Así que se imagina levantando a Verónica de la alfombra, pegándola contra la mesa del comedorz Miguel imagina que Verónica se levanta, relamiéndose, y le susurra al oído: “Fóllame aquí mismo.” En la fantasía, él no se hace de rogar: la toma por la cintura y la sube al borde de la mesa, tumbándola entre los platos vacíos. Verónica gime, pero él le tapa la boca con dos dedos: “Shhh.” Luego le aparta el vestido de encaje negro, revelando sus tetas grandes, liberándolas para acariciarlas y chupar sus pezones duros.
    
    Miguel aprieta su mano más rápido ahora, masturbándose con desesperación, la cama incluso cruje un ...
    ... poco bajo sus movimientos pélvicos involuntarios. Su otra mano vaga hacia sus propios labios; sin pensarlo, se lleva el pulgar a la boca. Lo humedece con saliva, imaginando que está saboreando los pechos de Verónica, o sus propios fluidos mezclados con los de ella. Con la mano humedecida, vuelve a agarrar la punta de su polla y aprieta, resbalando con el nuevo lubricante.
    
    —Ah… joder… —jadea muy bajito, notando cómo su glande hipersensible envía oleadas de placer.
    
    En su mente, ya está penetrándola. Se imagina separándole las braguitas (¿llevaría braguitas Verónica? Quizá algo lujoso, de encaje caro) y frotando la cabeza de su pene contra la entrada mojada de su coño maduro. “Dámela… despacio,” suplica ella en la fantasía. Miguel la empuja centímetro a centímetro, sintiendo cómo las paredes apretadas de esa mujer lo envuelven. “Mmmmh…” gime ella mordiéndose la mano para no chillar.
    
    Miguel en la realidad tiene que morder la almohada a su lado para ahogar un gemido fuerte. Está masturbándose rápido, sin control, su mano sube y baja haciendo ruidos húmedos mientras su enorme polla se empapa de su propia lubricación. Siente la tensión creciendo en sus huevos, tensándoselos. Está al borde.
    
    La fantasía se intensifica: se imagina follando a Verónica sobre la mesa, sus grandes tetas rebotando con cada embestida. Los dos desnudos, rodeados de copas vacías y velas consumiéndose. Ella lo mira con la boca entreabierta, los ojos suplicantes de puro placer, y le dice con voz ...
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