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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... Miguel se queda revisando unos planos en su portátil un momento más; tiene que entregar un trabajo pronto y quería aprovechar un rato tranquilo. Además, así le da espacio a Carlota para que termine su maleta sin prisa. Unos quince minutos después, Miguel se da cuenta de que Carlota no vuelve. Cierra la laptop, extrañado, y decide bajar a ver si necesita ayuda. Recorre la planta principal: el gran salón está vacío, la cocina también. Llama en voz baja: “¿Carlota?” pero no hay respuesta. Asume que quizá fue a la planta baja donde estaba su habitación a por algo. Baja las escaleras a la planta de servicio. Al final de un pasillo, escucha un ruido sordo, como algo golpeando una pared. Frunce el ceño; parece provenir de la zona del garaje o los cuartos del personal. Se acerca con pasos silenciosos. A medida que avanza, percibe sonidos más claros: unos jadeos ahogados, un quejido… ¿Carlota? Su corazón comienza a latir más rápido. El pasillo termina en una puerta entreabierta. Por la rendija sale una luz tenue. Miguel se acerca aún más despacio, hasta poder mirar discretamente por la abertura. La escena que ve lo deja helado: en una pequeña habitación que parece un cuarto de servicio, están Carlota y Paolo… follando. Miguel siente que el mundo le da vueltas. Sus primeros instintos pugnan por salir: gritar, entrar hecho una furia, separar a ese cabrón de su novia. Nota los puños cerrados, la adrenalina explotando en su pecho. Lo están haciendo a sus espaldas, sin su ...
... consentimiento. La rabia le sube como fuego a la cara. Pero algo lo detiene: sus ojos, pegados a la rendija, no pueden apartarse del espectáculo que se desarrolla ante él. Carlota está completamente desnuda, de espaldas a la puerta. Paolo la está empotrando contra un estrecho sofá, dándole por detrás con una ferocidad animal. Las manos grandes del italiano aferran las caderas blancas de Carlota con fuerza, haciéndolas chocar una y otra vez contra su pelvis. Él también está desnudo; su cuerpo bronceado y musculoso brilla de sudor bajo la luz amarillenta de una lámpara en el suelo. Cada vez que se mueve, sus músculos se tensan, marcándose en brazos y espalda. Carlota tiene medio cuerpo recostado sobre el respaldo del sofá, con la cara vuelta hacia la puerta… y hacia Miguel, aunque sus ojos están cerrados en ese instante. Gime con la boca abierta, pero Paolo le tapa la boca rápidamente con una mano grande al oír el gemido. —Shhh… —susurra él con la voz entrecortada—. Más bajo… Miguel ve el rostro de Carlota: su expresión es de puro éxtasis. Las mejillas arreboladas, la mirada nublada de placer cuando vuelve a abrir los ojos. Entonces, de pronto, lo ve. Sus ojos se clavan en los de Miguel a través de la puerta entreabierta. Carlota se queda helada al verlo allí. Se muerde el labio con pánico, tratando de articular algo, pero Paolo sigue follándola sin piedad y no le da tregua para reaccionar. Miguel se queda en el umbral, inmóvil. Su mente es un torbellino: se ...