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Compañeros - Capítulo 18: El extraño viaje
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... siente traicionado, dolido… y para colmo, excitado. Porque no puede negarlo: la escena es pornográfica y jodidamente caliente. Su novia, esa dulzura rubia, está siendo tomada como una salvaje por otro hombre ante sus propios ojos. Y él… él siente celos ardientes, sí, pero también una lasciva fascinación que lo deja clavado en el sitio. Carlota balbucea algo, intentando hablar: —Mig… yo… —Pero Paolo aprovecha que ella abrió la boca para agarrarle del pelo con la mano libre y forzarla a arquear la espalda. —No hables… —gruñe Paolo en su oído, quizás pensando que iba a gemir de nuevo. El italiano está tan concentrado que todavía no ha notado a Miguel. Miguel traga saliva. Su enfado sigue allí, como una punzada en el pecho, pero nota otra punzada más abajo: su polla, increíblemente, empieza a endurecerse dentro de sus vaqueros al ver lo que ve. ¿Qué demonios le pasa? ¿Por qué en lugar de partirle la cara a Paolo está… excitándose? Carlota lo mira con desesperación, probablemente esperando que haga algo, cualquier cosa. Miguel cierra los ojos un segundo, tratando de pensar. Podría irse sin hacer ruido, dejar que terminen (¿en serio consideraría eso?), o podría entrar a interrumpir… Una tercera opción, impensable y sin embargo tentadora, cruza su mente: quedarse y verlo todo. Después de todo, en Formigal vivieron cosas juntos, aunque siempre consensuadas. Esto es distinto: Carlota le está poniendo los cuernos. Pero qué extraño… en la cara de ella no ve vergüenza ni ...
... rechazo, sino lujuria y, ¿es eso un atisbo de súplica? Como si en el fondo le estuviera gustando que él la vea así, dominada por otro. Miguel siente un escalofrío. Sus celos se transforman en algo oscuro y excitante. “¿Quieres jugar? Pues jugaremos los tres,” piensa, sorprendiéndose a sí mismo. Despacio, decide entrar. Empuja la puerta con cuidado y se adentra en la habitación. Paolo lo nota de inmediato entonces; abre mucho los ojos al verlo aparecer de la nada. Su primera reacción es intentar separarse, pero Carlota, para sorpresa de ambos hombres, lo aferra por el brazo y no lo deja parar. —No… sigue… —gime Carlota casi inaudible, aún con pánico en la mirada pero presa del deseo. —¿Qué carajo…? —murmura Paolo en shock, aflojando el agarre en las caderas de ella. No sabe si Miguel ha venido a matarlo. Miguel cierra la puerta tras de sí lentamente, sin apartarles la vista. Su rostro es serio, pero sus ojos arden con una mezcla de furia y lujuria. Durante unos segundos, ningúnos de los tres se mueve ni habla. Solo se oye el respirar agitado de Paolo y Carlota. —¿Miguel…? —susurra Carlota, rompiendo el silencio, con un hilo de voz. Miguel levanta una mano, indicándole que no hable. Hasta él se sorprende de su propia calma externa. Por dentro está revuelto: se siente traicionado, sí, pero la excitación lo tiene medio nublado. La imagen de su novia desnuda empalada en la verga de otro, sudando, con las piernas temblando… es sucia y morbosa, y una parte de ...