1. El círculo. Cap.40 Final


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... pecho como quien recuerda. Pero sin nostalgia. Después se miraron. No con deseo. Con la necesidad de tocar lo que ya no podrían conservar.
    
    Se besaron. Con la boca abierta, húmeda, sincera. Un beso sin posesión, pero con hambre.
    
    Y luego se desnudaron sin apuro. El pequeño vestido de Abril cayó primero, no llevaba sostén. Damián devoró sus senos, sus pezones con hambre animal, la recorrió cada centímetro con la boca, con la lengua, cuando le quitó la pequeña tanga, el rostró de ella ya estaba enrojecido, excitada.
    
    La penetró recargada en el sillón, lento. Cadencioso. Entre los espejos y el mármol tibio del penthouse. Los pechos de ella se movían al ritmo de las embestidas con calma, mientras los gemidos ahogados en suspiros adornaban el ambiente…
    
    Luego Abril lo montó con firmeza. No buscaba placer: lo encontraba. Lo atrapaba. Sentía la hombría de Damián recorrerla por completo, mientras sus manos le acariciaban los pezones, justo como le encantaba.
    
    Damián la tomó de la nuca, la guió, la sostuvo. No la dominó. Hicieron el amor como se cruzan dos planetas: con gravedad, con luz, con colisión. Pero sabiendo que no volverán a tocarse.
    
    Ella lloró. Lágrimas silenciosas que cayeron sobre su pecho. Él no. Solo la observó.
    
    No había remordimiento. Tampoco redención. Había entrega. Había historia.
    
    Solo cuando Damián se vació en el fondo de ella, Abril se detuvo, le ardían los muslos. Le besó los labios, sonrió frente a él. Sus cuerpos se encontraban como ...
    ... siempre, con amor, pasión, con ternura. Sonrieron como dos amantes locos de pasión
    
    Después, ella se levantó. Se vistió sin prisa. Él no la detuvo. Se puso de pie, la vio en silencio mientras ataba una pulsera en su muñeca izquierda.
    
    Ya iba hacia la puerta cuando se detuvo. No volteó. Y entonces, sin drama, sin voz quebrada, dijo:
    
    —Tuvimos un hijo, Damián. No lo sabrás por la prensa.
    
    Y se fue.
    
    El sonido del elevador bajando fue lo único que quedó. Damián se quedó de pie. Completamente desnudo. Solo. Con la ciudad entera a sus pies.
    
    Y por primera vez en años, no pensó en el siguiente paso. Ni en el tablero. Solo en lo que ya no era suyo. En Abril, en su hijo, en su familia.
    
    __
    
    Palacio del Ayuntamiento Noche siguiente.
    
    Tono: Profundo, melancólico
    
    La ciudad, allá abajo, vibraba como una bestia dormida. Pero el Palacio estaba en silencio. No ese silencio cómodo de las oficinas vacías, sino uno más profundo, antiguo, mineral. Un silencio que parecía esperar algo.
    
    Damián entró por la puerta trasera. Sin escoltas. Sin ruido.
    
    Cruzó el pasillo de cantera gris con paso lento. Sus zapatos retumbaban en los mosaicos como si fueran los únicos del mundo. Las luces del techo se encendían a su paso. Automáticas, frías. Nada más lejos del calor humano.
    
    El edificio olía a limpieza reciente, a barniz, a tinta seca. A algo recién inaugurado, pero sin alma.
    
    Llegó a su oficina. Todo brillaba. La mesa de caoba, las pantallas empotradas, los libros ordenados por ...
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