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Desayuno erótico
Fecha: 16/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Hecuba, Fuente: TodoRelatos
¿Cuánto tiempo llevaba así? Era primera hora de la mañana, vestía todavía mi blusa de seda negra de por las noches, estaba sentada en el sofá, con los ojos vendados y por lo menos ya habían sonado seis-siete canciones en los auriculares que mi dueño me había puesto en los oídos, no sabía si para mantenerme entretenida o para que no supiera qué era lo que andaba haciendo por casa. Poco importaba, la verdad. La emoción y la expectación que había generado en mí esa vuelta al juego me tenían en una maravillosa nube. ¿Cuánto hacía desde la última vez que estuve así? Más de un mes, eso fijo. Hinché los pulmones y solté lentamente el aire por la nariz. Mejor no hacerme ilusiones, mejor pararle los pies a mi imaginación antes de que esta volará alto y rápida, llevándome a sueños demasiado dulces como para ser verdad. No era bueno que ya sintiera la presión de las cuerdas en mis muñecas, no cuándo no sabía de qué iba todo esto. Por eso había detenido el deseo de esperarle no sentada, sino arrodillada con las manos a mi espalda, en un ofrecimiento hacia él que me moría por expresar. “Cíñete a los hechos, Hécuba”, pensaba dándome ánimos para superar mi propia contienda emocional construida con ilusiones y expectaciones. “Concéntrate en la música, por ejemplo” Antes de que pudiera ponerme a ello las vibraciones de una sucesión de pasos me llegaron a través del suelo y, sin querer, me puse alerta, estirándome como un suricato. Nada, no percibía nada más. O no. ...
... Espera. ¿Lo que acabo de oler es bollería? Sí, sí, seguro que lo es. ¿Me está preparando el desayuno? Noto las comisuras de mis labios tirantes y las aletas de mi nariz comenzaron a expandirse y contraerse tratando de extraer más información. Más vibraciones a través del suelo. Unos pasos. Luego una silla arrastrarse y, finalmente, el maravilloso olor de café. “¡Te quiero!” digo al aire en un tono seguro que más alto de lo normal por no escuchar mi propia voz. Me coge de la mano y me ayuda a levantarme con la otra puesta en mi cadera. Con el miedo a darme con la mesita en las espinillas avanzo con pasitos cortos, dejándome conducir hasta nuestra pequeña mesa del comedor. Pero no me sienta, se pone a mi espalda y sube sus manos desde mi cintura hasta mis hombros y yo me siento a descomponer. Me quita los auriculares y la calidez de su aliento llega mis oídos. “Y yo te quiero a ti, bonita” Me besa por detrás, entre el cuello y el hombro, una mano suya se cuela dentro de mi blusa y se cierra entorno a uno de mis pechos mientras que la otra me aprieta el culo desde su curvatura inicial, a ras del muslo. Suspiro y llevo mi mano a mi espalda, frotándole su polla con la palma por encima del pantalón del pijama, pero él me toma de la muñeca con delicadeza impidiéndome que haga plena su incipiente erección. “Hoy eres tú la protagonista” escucho en un susurro directamente a mi oído. Me hace sentir más que especial. Única. Y pestañeo varias veces debajo de la ...