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Desayuno erótico
Fecha: 16/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Hecuba, Fuente: TodoRelatos
... cuello y estiro el pescuezo y el cuerpo entero como queriendo deslizarme fuera de la silla. Abro las rodillas todo lo que me permite las ataduras de mis tobillos ofreciéndome para él. Comienzo a temblar con pequeños espasmos mientras electrifica todo mi ser con cada caricia en mi botón de placer. Ahora su otra mano ataca con pasión mi seno y me lo estruja y me lo achucha y me lo aprieta. Entonces, como si fuera un castigo, para súbitamente y me levanta de la silla. Protesto con un quejido, pero rápidamente me doy cuenta de que es un error y agacho la cabeza en señal de disculpa. Me desata los tobillos y, tras estos, tira de la goma elástica de mis braguitas y las lleva hasta estos. Yo levanto un pie y luego el otro para facilitarle la labor. Sin mediar palabra me empuja sobre la silla, me abre la boca, me mete las braguitas dentro de ella y me separa las piernas. “Ni te ocurra escupirlas” Obedezco, abro aún más la mandíbula y hago por atraparlas más entre mis dientes, de tal manera que no sobresalgan ni un poco y pueda cerrar completamente los labios. Con sus brazos me rodea los muslos situando su cabeza entre ellos. Sopla lenta y continuadamente sobre mi sexo y yo me siento a morir. Él está arrodillado. Se ha arrodillado para mí. Un dedo se abre paso entre mis otros labios y desaparece dentro de ellos. Luego sale girando sobre sí mismo y vuelve a entrar en un movimiento rítmico que me hace enloquecer. Y entonces, su lengua hace acto de ...
... presencia. Con un solo y pronunciado lametazo sube de abajo arriba, se detiene, se retrae dentro de su boca y succiona mi clitorix con los labios. La intensidad del placer que siento es tal que me cuesta respirar sólo por la nariz. El corazón lo tengo tan acelerado que cuando comienza a hacer círculos sincronizados con la yema del dedo en la entrada de mi coño y con la lengua en mi clitorix aprieto las piernas queriendo echarle de allí. Me araña con fuerza los muslos para ponerme en mi sitio y trato de relajarme pero me es completamente imposible. Un gemido agudo largo y sin fin sale de mi boca autoamordazada, no sé si de desesperación, de placer o de ambos juntos. No puedo. No puedo más. Necesito un poco de cuartel, necesito que pare unos segundos para que mis pulsaciones bajen y no sienta mi pecho a reventar. Meto el culo para dentro en la silla y niego con la cabeza en violentas sacudidas con las braguitas a medio salir de mi boca. Llevando mis manos atadas hacia delante le tiro del pelo, de la oreja, de cualquier cosa que esté a mi alcance. “Para. Para, por favor” suplico sin saber si se me entiende. Pero él no me suelta. Sus brazos tan tensos como mis muslos me obligan a estar completamente abierta para él. Incide con fuerza con su lengua en mi botón, moviéndola de izquierda a derecha y su dedo entra y sale dentro de mi sexo como el pistón de una locomotora. “Córrete” ¿Cómo? Espera, ¿he oído bien? Mi abotargada mente no es capaz de asimilarlo. Por el ...