1. Brillando en Tacones II: La Bimbo que Soy


    Fecha: 17/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos

    ... nuca, guiándola con firmeza a complacerlo con la boca. Él le susurraba en tono grave, dominante: "Así me gusta, Steffy... obediente, entregada." Ella reía bajito, meneando la pierna y frotando sus muslos como una muñequita feliz, y sentía el peso de su mirada y de la de otros hombres en la sala, observándola mientras la usaban y la hacían gemir de placer y sumisión. Todo era deseo, todo era sumisión, todo era ella, abierta y satisfecha.
    
    Y la voz Bimbo lo acariciaba por dentro, ya sin resistencia.
    
    Capítulo 4: Steffy despierta
    
    El sol apenas asomaba y la habitación estaba bañada en una luz tenue, cálida, como si el universo mismo tratara con delicadeza a lo que ocurría ahí dentro. Esteban —o quizás ya no tanto— abrió los ojos sintiendo algo distinto. Había dormido con los tacones puestos otra vez, pero ya no eran un accesorio: eran parte de su cuerpo. Se estiró con un suspiro suave y sintió la bata de satén rosa deslizarse por sus muslos lisos como mármol pulido. No había pelo. En ningún lado.
    
    Fue al baño, descalza, pero nuevamente sobre las puntas. Ya ni siquiera lo pensaba: sus pies buscaban altura por instinto. Al mirar el espejo, la revelación fue imposible de ignorar. Su cabello estaba más largo, caía con ondas sutiles y era rubio, un rubio perlado que parecía salido de un filtro glam.
    
    "Ayyy Steffy, mírate... ya eres una putita total. Esos labios carnosos solo sirven para chuparla, ese cuello tan largo pide mordidas, y esos cheekbones, ese pelito, esa ...
    ... carita... toda de nena caliente que quiere que la usen, que la llenen, que la dejen gimiendo y temblando. Ya no hay vuelta atrás, muñeca, ahora eres solo para el placer. ¿No te sientes lista para rogar por una buena follada apenas amanezcas?"
    
    Y sí. Steffy. Era más simple, más tonto, más dulce. Másella. El nombre le hacía cosquillas en el cerebro, como un perfume nuevo, envolvente, que la bautizaba en cada pensamiento. Sus mejillas, más redondeadas; sus labios, hinchados y sensuales; sus pechos, abultados y dulces bajo la piel pálida, no grandes, pero ahora irrefutables y femeninos. Y entre sus piernas, su pene era apenas un botoncito, suave y retraído, reducido hasta volverse más un clítoris grande que cualquier otra cosa: solo un recordatorio de placer, sin fuerza, sin poder. Se sintió completamente Steffy, sin vuelta atrás, abrazando ese cuerpo nuevo como suyo, como el único posible.
    
    Intentó ponerse su ropa habitual, pero todo era tosco, cuadrado, rígido. Nada encajaba con su silueta nueva. Se inclinó sobre la cama y, como sin pensar, se puso los sostenes nuevos y una tanga. Apenas sintió la tela encajarse entre sus curvas, supo que no había vuelta atrás. El push-up acariciaba sus pechos, levantándolos con un orgullo casi ceremonial.
    
    "Ayyy Steffy, ¿pero cómo ibas a ponerte ese pantalón de macho? Tú eres una putita ahora, solo sirves para vestiditos apretados que se suben fácil y dejan ver lo mojada que estás. Ponte algo que le grite a Rodri que eres suya, que te use ...
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