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Brillando en Tacones II: La Bimbo que Soy
Fecha: 17/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos
... cuando quiera, que te abra las piernas y te folle bien rico apenas te vea. Eso eres ahora, una muñeca lista para rogarle a tu dueño." Steffy miró la ropa masculina extendida sobre la cama y sintió un rechazo inmediato, casi físico. No era simple incomodidad; era una repulsión profunda, una certeza: ya no era suya, ya no la representaba. La sola idea de salir con esos pantalones y camisas le revolvía el estómago, como si fuera a traicionarse a sí misma. La voz Bimbo, cada vez más en control y más descarada, la envolvió con órdenes dulces y sucias: "Nada de ropa de hombre, putita. Ve directo al laptop y abre la tienda online. Quiero que elijas el vestido rojo para cuando salgas con Rodri —ese que te deja medio culo fuera y que seguro le da ganas de follarte apenas te vea. El negro, ajustadísimo, es para que te lo pongan en la oficina, para que te follen sobre el escritorio. Y el rosa... ese es para cuando quieras jugar a ser inocente, para hacerte la tonta y terminar arrodillada, bien obediente. Compra tangas bien pequeñas y sostenes que te aprieten los pechitos hasta que se te noten los pezoncitos, quiero que te vistas cada día más puta, más fácil, más lista para que te abran las piernas en cualquier parte. Hazme caso, Steffy, ya solo sirves para ser deseada y usada." Cuando llegaron los paquetes ese mismo día, Steffy apenas pudo esperar. Se puso de inmediato sus tacones de 9 pulgadas transparentes de stripper, sintiendo el vértigo dulce subirle desde los pies ...
... hasta la cabeza. Desgarró el envoltorio y se fue probando uno a uno los vestidos, los sostenes y las tangas diminutas, siempre sobre sus tacones altísimos, admirando el vaivén de su cuerpo y el temblor en sus piernas. Cada prenda más sexy que la anterior. El rosa le marcaba los pechos y las caderas, la tanga se deslizaba entre sus piernas ocultando solo ese botoncito de placer que ahora era su clítoris. Apenas se vio en el espejo, subida en sus tacones, la voz Bimbo se desató, más obscena que nunca: "Ayyy putita, imagina a Rodri llegando a la oficina, cerrando la puerta, y tú esperándolo arrodillada, solo con el vestido negro y la tanga corrida a un lado. Él te sube al escritorio, te abre bien las piernas y te folla tan fuerte que todo el piso escucha tus gemidos, viendo cómo le ruegas que te llene delante de todos. ¿Sientes cómo se moja tu conejita solo de pensarlo? Eres la puta de su oficina, Steffy, y solo existes para eso." Se probó todo, tocándose, explorándose en el espejo, siempre en sus tacones de 9 pulgadas, sintiendo cómo la tanga y el vestido la hacían ver y sentirse como la puta sumisa de las fantasías de la voz Bimbo. Se tocaba el pecho y el botoncito entre las piernas, imaginando a Rodrigo tomándola sin piedad en la oficina, arrodillada, abierta, gimiendo mientras lo suplicaba ser usada. La mente le flotaba, entregándose a la voz, cada vez menos suya, cada vez más Bimbo, más sumisa, más feliz. Frente al espejo, con los labios entreabiertos y la respiración ...