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Arrastrada por la lujuria
Fecha: 19/09/2026, Categorías: Hetero Autor: Mercedes, Fuente: CuentoRelatos
... había visto, como por mis propios pensamientos. ―¿Te gusta la habitación? —me preguntó, tuteándome, cuando me disponía a salir. ―Es acogedora —respondí molesta porque él me había tuteado. Me volví y lo miré, tratando de que mis ojos no fueran hacia el enorme bulto que el tipo traía abajo del pantalón. ―Si quieres puedes quedarte y comer en el hotel todo el tiempo que estés en Guadalajara, sin pagar un sólo centavo. Yo puedo arreglar todo —dijo. Mi cerebro se fue aclarando y comprendí lo que él me estaba proponiendo. Sentí miedo. Un miedo que heló mis entrañas ante la posibilidad de cualquier contacto con aquello que había visto y estaba fuera de toda proporción. Ni siquiera pensé en la conveniencia de lo que me estaba ofreciendo a pesar de que representaba un buen ahorro. ―Hasta mañana —respondí secamente. Salí al pasillo, pero me detuve repentinamente y volví sobre mis pasos. ―¿A cambio de qué? —le pregunté. ―De esto —respondió. Se bajó el pantalón y ante mis ojos hizo su aparición aquella vergota hambrienta de mujer. Eran por lo menos 25 centímetros de ...
... largo y gruesa como un brazo. No contesté, ni dije nada, sólo sé que unos segundos después, estaba montada sobre de él, recibiendo en mi interior aquella monstruosidad que iba penetrando en mí, arrasando con todo, y provocándome un intenso dolor paralelo a la excitación que se apoderaba de todo mi ser. El tipo no sabía hacerlo, era torpe y actuaba con mucho nerviosismo. Sus besos eran tímidos e inexpertos, pero pasado el dolor, el placer que me proporcionaba su cañón era indescriptible, enajenante… Además, tenía una resistencia sobrehumana, como si toda su vida hubiera estado esperando ese momento. Al día siguiente, para alejarme de aquella obsesión que me esclavizaba, me acosté con un hombre que conocí en un bar, sin conseguir otra cosa que impacientarme por la necesidad que sentía de estar con el joven del hotel. Desde entonces, vivo en Guadalajara y no me interesa conocer otros hombres. Permanezco en el hotel día y noche, encerrada en mi habitación, en espera de mi joven esposo, que me somete a todos sus caprichos y me proporciona todos los placeres que necesita una hembra.