1. Mi Chico Luis: Un Amor Inolvidable


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... estaba. Luis sonrió y se inclinó un poco más. —¿Entonces qué dije? Natalia se quedó en blanco. El corazón le latía tan fuerte que estaba segura de que él podía escucharlo. Sus manos, apoyadas en la baranda, estaban tensas, y sentía que, si se movía un poco, la distancia entre ambos desaparecería por completo. —Dijiste… que… —intentó recordar, pero su mente solo repetía una y otra vez lo cerca que estaba de Luis. Él dejó escapar una risa suave —¿Acaso te pongo nerviosa? Ella soltó un suspiro, pero también sintió una punzada de excitación. —No estoy nerviosa… —murmuró casi sin darse cuenta. Luis levantó una ceja, divertido. —¿No? —Digo, sí, un poco —se apresuró a corregir, sintiéndose completamente expuesta—. Pero no importa. Él apretó sus caderas con ambas manos por un momento, como si intentara descifrar su reacción. Luego, con una sonrisa suave, se inclinó hacia ella, presionó su erección en su cola y le dio un beso en la mejilla. Natalia sintió un escalofrío recorrerle la espalda y sintió que el tiempo se detenía. El corazón le latía tan fuerte que le sorprendía que él no pudiera escucharlo. —¿Sabes? —dijo Luis con una sonrisa ladeada—. Te ves linda cuando te pones nerviosa. Natalia abrió la boca para responder, pero antes de que pudiera decir algo, sintió la suave presión de su pene contra su cola. Su mente se quedó en blanco. Era un gesto simple, dulce, pero el efecto en su cuerpo fue inmediato: una punzada de calor en el estómago, el enrojecimiento inevitable de sus ...
    ... mejillas y la sensación de que el suelo bajo sus pies se volvía inestable. Luis se separó apenas unos centímetros, pero no rompió el contacto visual. —¿Eso te puso nerviosa? —preguntó con diversión. Natalia tragó saliva y trató de recuperar la compostura. —No… —dijo en un susurro, aunque su voz temblorosa la delató. Luis rio suavemente y, antes de que ella pudiera decir algo más, tomó su mano con naturalidad, guiándola hacia su pene. —Ven, antes de que pienses demasiado en ello —le dijo—. Quiero que lo sientas, soy muy consentido. Natalia asintió en silencio, pero mientras llevaba su mano hacia la erección de Luis, aún podía sentir la sensación de sus labios en su piel. Y supo, sin ninguna duda, que nunca olvidaría ese momento. Mis ojos estaban iluminados con una mezcla de sorpresa y otra sensación que nunca había sentido antes, al ver su pene mientras mi mano lentamente se aproximaba. No se porque lo hice, pero inmediatamente me coloqué de rodillas ante él, mi mirada se turnaba entre el bulto en sus pantalones y sus ojos. Pasé mi mano por su pene, lo sentí en toda su longitud, fue un movimiento lento y persistente, ero seguí de largo, llegué a la hebilla de su pantalón y comencé a desabrochársela, parecía que mis manos se movieran por si solas. Baje sus pantalones y su topa interior, ante mis ojos saltó un pene en erección, el primero que en toda mi vida veía. Baje mis manos pero acerque mi boca y le di un suabe beso en la punta. Y luego, sin dejar de mirar sus ojos abrí mi boca ...
«12...91011...17»