1. Mi Chico Luis: Un Amor Inolvidable


    Fecha: 20/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sobre la cerca, observándome con interés. —¿Segura? Te pusiste toda roja hace un momento. —Es el sol… hace calor —me excusé, aunque la brisa fresca del campo desmentía mis palabras. Él sonrió, pero no insistió más. En su mirada había un brillo divertido, como si hubiera descubierto un pequeño secreto sobre mí. Para disimular mi incomodidad, acaricié nuevamente a Bruno, aunque apenas podía concentrarme. Mi mente seguía repitiendo la imagen de sus labios, y me odiaba un poco por ello. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué estaba actuando así? «¿Me habré enamorado?» Sacudí la cabeza, espantando ese pensamiento. «No, eso es ridículo. Apenas lo conozco.» Pero entonces, Luis dio un paso más cerca, sin previo aviso. —Natalia… —dijo en un tono más bajo. Mi corazón se detuvo un segundo. Lo miré con los ojos abiertos, sintiéndome atrapada en el momento. —¿Sí? —logré decir. Él sonrió con complicidad. —Si tienes calor puedes quitarte esa ropa, acá en el campo acostumbramos a ir más ligeros Solté el aire que ni siquiera me había dado cuenta de que estaba conteniendo. —¡Sí, claro! —dije rápidamente Esa sugerencia me tomó completamente por sorpresa. Mi mente se congeló por un segundo, y luego sentí cómo el calor en mi rostro aumentaba aún más. Luis seguía sonriendo, pero su expresión era relajada, como si no hubiera notado la forma en que mis pensamientos se habían enredado por completo. —Aquí no hace tanto frío como en la ciudad. Me sentí ridícula por un momento y solté una pequeña risa nerviosa. —Ah, ...
    ... sí… claro. —Me quité la chaqueta rápidamente, intentando recuperar la compostura—. No estoy acostumbrada a este clima. Luis asintió y me observó por un momento. —Así está mejor —comentó—. Ahora ven, quiero enseñarte algo. Suspiré en silencio, tratando de calmar mi corazón acelerado mientras lo seguía. Luis tenía una manera tan natural de moverse y hablar que me desconcertaba. A mí, en cambio, me parecía que cada cosa que decía o hacía delataba lo nerviosa que estaba. «Contrólate, Natalia», me dije a mí misma. Pero era difícil, especialmente cuando cada gesto suyo me parecía tan encantador sin siquiera intentarlo. El aire en el establo pareció volverse más denso en cuestión de segundos. Natalia apenas pudo concentrarse en lo que Luis decía mientras él se acomodaba detrás de ella, su cuerpo quedando pegado al suyo de manera casi imperceptible, pero suficiente para que su respiración se acelerara. —Aquí es donde guardamos el alimento —explicó Luis en un tono tranquilo, como si no notara la cercanía entre ellos—. Separamos la avena, el heno y algunas zanahorias para premiarlos de vez en cuando. Natalia asintió lentamente, pero apenas pudo procesar sus palabras. Todo lo que podía sentir era el calor de Luis contra su espalda y su cola y la manera en que su aliento rozaba su oído al hablar. —¿Natalia? —preguntó él de pronto, con una leve risa y colocando sus manos en la cintura de ella—. ¿Me estás escuchando? —¿Eh? ¡Sí! Claro… —balbuceó ella, tratando de disimular lo nerviosa que ...
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