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Mi Chico Luis: Un Amor Inolvidable
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... viéndola hasta que desapareció entre los árboles. Una extraña emoción se mezcló en mi pecho: estaba sola aquí, en un lugar completamente nuevo, pero lejos de sentir miedo, solo tenía una gran curiosidad. Luis me dio un leve empujón con el hombro, sacándome de mis pensamientos. —Vamos, quiero mostrarte algo —dijo con una sonrisa cómplice. Asentí y lo seguí. Caminamos por un sendero de tierra, pasando por un granero y un pequeño estanque donde unos patos nadaban tranquilamente. Finalmente, llegamos a un espacio cercado donde había dos hermosos caballos. Uno era marrón con una mancha blanca en la frente, y el otro era completamente negro con un brillo elegante en su pelaje. —Wow… son preciosos —dije, acercándome con cautela. —¿Te gustan los caballos? —preguntó Luis, apoyándose en la cerca. —Nunca he estado cerca de uno —admití—. Solo los he visto en películas. Luis sonrió y abrió la cerca, haciéndome una señal para entrar. —Ven, quiero presentarte a estos dos. Di un paso inseguro, pero al ver su expresión confiada, me animé y crucé el umbral. Luis se acercó primero al caballo marrón, acariciando su lomo con tranquilidad. —Este es Bruno. Es muy tranquilo, le gusta que lo acaricien —dijo, dándole palmaditas en el cuello—. Y ella… —se giró hacia el caballo negro— es Estrella. Es un poco más reservada, pero cuando toma confianza, es la más noble de todas. Me acerqué lentamente a Bruno, extendiendo una mano temblorosa. Él olfateó mis dedos antes de frotar suavemente su hocico contra ...
... mi palma. —¡Me aceptó! —dije emocionada. Luis rio. —Sí, creo que le agradas. Por un momento, nos quedamos ahí, en silencio, disfrutando del aire libre y la presencia de los caballos. El viento soplaba suavemente, moviendo las hojas de los árboles y llenando el ambiente con ese aroma fresco del campo. —Si quieres, luego podemos dar un paseo a caballo —sugirió Luis, mirándome con un brillo divertido en los ojos. —¿En serio? —pregunté con emoción—. ¿Me enseñarías? —Por supuesto —respondió con una sonrisa—. Pero primero hay que asegurarnos de que Estrella también confíe en ti. De pronto, me percaté de algo. Estaba sola con Luis. No había más ruido que el suave resoplar de los caballos y el canto lejano de algunos pájaros. La brisa movía su cabello de manera sutil, y la luz del sol se filtraba entre los árboles, iluminando su rostro de una forma casi mágica. Lo miré y, sin poder evitarlo, mis ojos se posaron en su boca. Sus labios parecían tan suaves… Sentí una punzada en el estómago, una sensación extraña, casi como un cosquilleo. Mi rostro ardió de inmediato, y supe que me estaba ruborizando. Aparté la mirada rápidamente, como si hubiera hecho algo prohibido. Pero Luis notó mi reacción. —¿Estás bien? —preguntó con una leve sonrisa, inclinando la cabeza con curiosidad. —¿Eh? ¡Sí! —respondí demasiado rápido, y me odié por lo obvio que sonó. Él soltó una risa baja. —Pareces nerviosa. —No lo estoy —mentí, cruzando los brazos en un intento de parecer más serena. Luis apoyó un brazo ...