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Mi Chico Luis: Un Amor Inolvidable
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... cogerme. Gemía y jadeaba mientras me llenaba completamente y mi cuerpo temblaba de dolor y placer. Hacía un gran esfuerzo por mantenerme en pie, no quería que se detuviera, pero hubiese querido, en ese momento que estuviéramos acostados. Luis para ese momento ya me cogía a gran velocidad y fuerza. Cada empujón arrancaba un grito de mi interior. Volví a arquear mi espalda, creía que Luis estaba serva de venirse y quería que lo hiciera dentro de mí, quería sentir, quería saber como se sentía eso. Nuevamente sentí que lo que había pasado hasta ese momento había sido una eternidad, y fue que percibí que Luis comenzaba a gemir diferente, bufaba incontrolablemente y pude sentir, tal como lo pretendía, como su semen invadía mi interior, pero él no dejó de penetrarme, fueron varias embestidas desde que sentí su semen en mi interior. Luego se despegó de mí. Voltee a ver como caía rendido en el suelo del lugar, exhausto. Luego sentí como el liquido depositado en mi interior comenzaba a gotear directamente desde mi vagina, eso también me gustó. Luis se pasó la mano por el pene y sonrió de lado. —Estoy sediento —dijo con una risa suave, como si apenas ahora notara lo mucho que habíamos estado teniendo sexo. También me di cuenta de que tenía la garganta seca, pero en realidad, mi mente seguía atrapada en lo que había pasado hace unos minutos. Luis aún no soltaba su pene, y la desnudes de ambos me hacía sentir extrañamente cómoda. —¿Te ha gustado? —preguntó él de pronto, mirándome con ...
... curiosidad. Tardé un segundo en responder, porque la pregunta me pareció más profunda de lo que Luis probablemente pretendía. —Ha sido maravilloso —confesé, con una sonrisa sincera—. Todo… tu, tu pene… y… —bajé la mirada, sintiéndome un poco avergonzada— me gustó mucho. Luis me miró por un momento, sorprendido. Luego, su sonrisa se amplió. —Me alegra escucharlo —dijo en voz baja, pero había algo en su tono que me hizo sentir un leve cosquilleo en el estómago. Justo en ese momento, el sonido de una campana resonó en el aire. Giré la cabeza, confundida, y Luis soltó una carcajada. —Es la hora del almuerzo —explicó—. Mi mamá siempre toca la campana cuando la comida está lista. Sentí mi estómago rugir y me reí. —Pues entonces, vamos antes de que se enfríe. Luis asintió, se puso de pie y, tomo su mano, guiándola de vuelta a la casa. —Espera!!! No podemos ir así, déjame vestirme. —Le dije. Luis se detuvo y rio distraído, No pude evitarlo y también me reí. Comencé a vestirme y fue inevitable la sensación en mi interior, por un lado estaba el dolor, el ardor que persistía, pero de alguna extraña manera el semen que había depositado en mi interior y que aún se mantenía dentro me calmaba. Cuando terminé de ponerme mi ropa interior y Luis ya iba por su pantalón me acerque y lo bese, metiendo mi lengua en el interior de su boca, con mucha más confianza que al inicio. Inclusive volví a pasar mi mano por su pene sobre su pantalón. Estábamos exhaustos, pero felices. Al llegar a la casa, los ...