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Mi Chico Luis: Un Amor Inolvidable
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... padres de Luis nos recibieron en la entrada con sonrisas cálidas. Su madre, una mujer de rostro amable y manos firmes, nos miró con diversión. —Vaya, parece que han trabajado bastante —dijo, dándose cuenta de nuestras mejillas enrojecidas y las motas de polvo en nuestra ropa. —Sí, le mostré a Natalia toda la granja —respondió Luis, con un tono de orgullo. —Me encantó —añadí con sinceridad—. Es un lugar hermoso. El padre de Luis asintió, satisfecho. —Nos alegra que lo pienses. Aquí nos esforzamos mucho para que todo se mantenga en orden. Pero bueno, pasen, la comida está servida. La madre de Luis nos condujo hasta el comedor, donde la mesa ya estaba dispuesta con platos llenos de comida casera. El aroma de guiso y pan recién horneado inundaba la habitación, haciéndome dar cuenta de lo hambrienta que estaba. Nos sentamos juntos, y mientras la conversación fluía entre sus padres sobre la vida en la granja y otros temas cotidianos, de vez en cuando, Luis y yo nos lanzábamos miradas cómplices. Héctor y Luis se levantaron de la mesa para llevar los platos a la cocina cuando terminamos de almorzar, dejándonos a Clara, la madre de Luis, su hermanita Sofía y a mí allí conversando. —Estuvo delicioso —dije con una sonrisa, aun saboreando el guiso casero que había comido. En mi cabeza aún llegaba por momentos el ardor que persistía en mi vagina. Clara me miró con cariño y asintió. —Me alegra que te haya gustado, querida. Aquí en la granja nos gusta cocinar con lo que cultivamos. Nada ...
... como la comida hecha en casa, ¿verdad? —Definitivamente —respondí. Sofía, la pequeña hermana de Luis, me miró con curiosidad y apoyó los codos sobre la mesa. —¿Vas a quedarte más días? —preguntó con inocencia. Me reí suavemente y miré a Clara, quien también sonreía, como si estuviera disfrutando la espontaneidad de su hija. —Solo un par de días, pero la estoy pasando muy bien —le aseguré a Sofía, quien pareció satisfecha con mi respuesta. Clara entrelazó sus manos sobre la mesa y me observó con dulzura. —Nos alegra mucho tenerte aquí, Natalia. Luis no suele traer muchas visitas, y es bonito verlo compartir así. No supe qué responder de inmediato. Sentí un leve calor subir a mis mejillas al escuchar eso. Clara lo notó y rio suavemente. —No te preocupes, hija, solo digo que es lindo verlos llevarse tan bien. Luis y Héctor regresaron en ese momento, y aunque la conversación cambió, yo seguía dándole vueltas a lo que había dicho Clara. Mientras hablaban sobre qué hacer en la tarde, no pude evitar lanzar una mirada furtiva a Luis, preguntándome si haríamos algo igual de interesante luego del almuerzo. Sin embargo, noté un cambio en la actitud del señor Héctor. Me miraba de una manera extraña, con una sonrisa que parecía esconder algo. No era una sonrisa común, sino una de esas que te hacen sentir como si la otra persona supiera más de lo que debería. Intenté ignorarlo y seguir la conversación, pero cada vez que mi mirada se cruzaba con la suya, sentía un escalofrío recorrerme la ...