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Una mansión que acoge infinidad de orgías (3)
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: El Manso Embravecido, Fuente: CuentoRelatos
... en un santiamén la sotana, quedando como Dios lo trajo al mundo. Se recreaba en su butaca. Martirio, de rodillas, se acercó al rabo del párroco y se lo fue engullendo por la garganta hasta no dejar más que dos dedos de polla fuera de la comisura de sus labios. Don Benedicto le hizo un gesto a Rafael para que se desprendiera de su ropa ipso facto. Rafael obedeció y una vez desnudo, el cura le indicó lo siguiente: –Acércate de rodillas, como hizo la puta de tu mujer, y ayúdale a manducar mi morcilla. Es mucha carne para ella sola. –Por ahí no paso. Una cosa es que se trajine a mi mujer. Pero obligarme a mí a comerle la picha, no. ¡Es lo que me faltaba, vamos! –protestó Rafael haciéndose el digno. –Si no quieres que por el WhatsApp de la parroquia difunda que vuestra hija os propone hacer un trío, ya te estás bajando al pilón –amenazó con caridad cristiana Don Benedicto. Ante este argumento tan convincente a Rafael no le quedó más remedio que agacharse y compartir menú con su mujer. –Estarás contento, mi querido Rafa. En menos de dos minutos te he convertido en cornudo y maricón –comentó Don Benedicto, y soltó unas carcajadas diabólicas. Don Benedicto tenía los ojos en blanco de lo mucho que estaba gozando con la comida de polla a dos bocas que le estaban practicando Rafael y Martirio. Esta dejaba la verga bien llena de babas para que el cabrón de su marido se las tragara, por no haber sabido defenderla como es debido. Después de estar casi un cuarto de ...
... hora mamándole la polla, dejándosela bien ensalivada, Don Benedicto ordenó a Martirio subirse sobre él y cabalgarlo a ritmo medio. Rafael hacía de mamporreo lamiéndole la raja anal a su esposa, los huevos a su macho ocasional y los cachos de polla y coño que iban quedando a la vista. –Prepárate que dentro de poco vas a subir tú al potro –le informó el sacerdote a Rafael. Para sorpresa de Rafael, su mujer estaba jadeando y babeaba, del gusto que le estaba proporcionando su párroco. A los pocos minutos alcanzó un orgasmo tan intenso, que se animó a azuzar a Don Benedicto diciéndole: –Joder, ¡Qué placer me ha proporcionado, Don Benedicto! Fóllese el trasero de mi esposo sin miramientos. Dele caña de la buena. Córrase en su recto. Lléneselo de su lechecita. –Eso haré, mi querida cortesana. Ahora bájate del tiovivo y permite que el cornudo y maricón de tu marido me monte. Rafael se subió a la polla del párroco y colocándose de espaldas al susodicho comenzó a clavarse el falo largo y gordo de su amante. Rafael era virgen por la puerta de atrás y los gritos que soltaba eran tremendos. El cura y Martirio se tronchaban de risa comprobando lo exageradamente quejica que era aquel improvisado chapero. Rafael estaba deseando que Don Benedicto se corriera y se lo pedía insistentemente. –No te queda nada, Culoinquieto. Acabamos de empezar. Todavía tengo que bombearte el ano unos buenos veinte minutos, a tres empellones por segundo, ¡3600 empellones en los 20 minutos ...