1. Madre premurosa.


    Fecha: 23/09/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    Me encuentro terriblemente confundida. Creo que he cometido un enorme error. Una ligereza que no tiene excusa posible. Todavía no sé cómo pudo suceder esto. No tengo ninguna explicación lógica que justifique mi comportamiento y que me absuelva por haber faltado a mi deber de mamá en forma inconsciente.
    
    No sé cómo limitar los efectos y prevenir que una cosa de este tipo pueda volver a suceder. No sé como voy a controlar mis emociones que he vivido con intensidad inaudita. ¿Lograré reaccionar a esa debilidad de mujer cachonda y ganosa al tenerlo tan cerca de mí? ¿Seré capaz de resistirme? ¿De abstenerme?
    
    De frente a la Tv, sobre el sofá como todos los días. Su habitual costumbre de acurrucarse en mi regazo. Mis amorosas caricias y su abandono incondicional a las mismas. Son los momentos más hermosos como mamá y los amo; los considero como la justa gratificación a mis labores de madre. Como una diversión y un descanso espiritual a las faenas que me llenan de stress durante la jornada. Son tardes en que me recupero, son minutos que me dan vida; me relajo completamente y puedo recobrar fuerzas y energías para seguir adelante con mis obligaciones de esposa, de dueña de casa y madre de un hijo al cual cuidar.
    
    Me encanta cuando se recuesta apoyando su cabeza en mis piernas, mis muslos son su almohada preferida. Y yo dejo que mis manos recorran su joven cuerpo vagando libremente. El tiempo parece detenerse y él se adormece gracias a mis placenteras caricias. Escucho su ...
    ... respirar tranquilo, ligero y constante.
    
    Espero que termine el programa de la televisión y como cada tarde, lo despierto para que vaya a lavarse los dientes antes de irse a la cama. Se levanta como un autómata somnoliento y va hacia el baño. También él está cansado de sus faenas escolásticas, estudio y largas hora de entrenamiento en el equipo de básquet.
    
    Lo sigo atenta; levanta sus brazos en el aire y bosteza histriónicamente. Su delgados boxers trasparenta por primera vez en modo nítido una clara erección infantil que llama particularmente mi maternal atención. Lo observo curiosa; tal vez incluso divertida; desde luego no preocupada. Me parece una reacción normal en un chico pre-púber. Inmediatamente deseché la idea de que eso pudiera ser causa de mis caricias cariñosas e inocentes. Probablemente él ni siquiera se ha percatado de su estado. En pocos minutos sale del baño y se va directamente a su camita.
    
    Luego, sola sobre el sofá me vienen espontaneas las preguntas: ¿Mi bebito ha comenzado a tocarse? ¿Tiene ya esos placeres aún a su corta edad? Y si lo hace; ¿Cuáles son sus estímulos? ¿Qué es lo que le gusta? Y, sobre todo; ¿A quien dedica sus fantasías eróticas? Por supuesto que no es una preocupación, es solo una curiosidad de una normalísima madre. Esto es inevitable que ocurra, es la ley de la naturaleza. Pero si es así, ¿Cuántas veces al día? Hasta este momento no he encontrado ninguna señal que responda a mis preguntas. Estoy segura de que ese momento llegará, es ...
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