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Madre premurosa.
Fecha: 23/09/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... comprobar. Nerviosa, pero placenteramente emocionada lo sobajeo y me gusta. Es muy lindo, intrigante en su forma y en sus dimensiones. Tiene todas las cartas en orden para que llegue a ser una preciosa verga. Será el encanto de las chicas cuando comenzará a salir los sábado por la tarde. Debería sentirme complacida y volver a mi natural rol de mamá atenta, premurosa, disponible, pero estoy hechizada por la maravillosa sensación. Cómo si estuviese hipnotizada por las jóvenes y poderosas pulsaciones que recorren mis dedos. Me siento agitada y ansiosa. Sí él se despierta ahora, ¿cómo debería reaccionar? ¿Qué se me ocurriría decir para justificar mi presencia en su cama? ¿Cómo argumentar y explicar mi razón maternal en algo tan difícil de probar? Pero este es precisamente mi papel y lo que me obliga a continuar. Además, su sueño profundo me incita y me da coraje. Debo continuar, es mi tarea de ser una madre aprensiva que sabe que quizás esta será la única oportunidad de ver la transformación del hermoso secreto que mi hijo tiene entre sus piernas. Lo sacudo ligeramente para asegurarme de que su sueño continua a ser profundo. Más inconsciente que despreocupada, lo observo con el cariño de una madre excitada y expectante, viendo como la forma de su sexo sigue hinchándose entre mis falanges y se endurece de verdad. Vuelvo a mirar su rostro en pleno sueño, su expresión es serena, tranquila, casi placenteramente presumida. Tal vez sueña con su dulce madre que lo ...
... abraza y protege, mimándolo en un modo muy diferente a lo que estoy haciendo en este momento. Que bueno, es nada más que mi rol de madre amorosa, que quiere aprender y ser educada en las juveniles reacciones de su bebé en pleno desarrollo. Soy una madre premurosa al lado de mi hijo, preocupada por las primeras experiencias sexuales formativas, con el interés único de atenderlo, de darle los primeros consejos, de guiarlo en sus primeras experimentaciones y aprendizaje hacia el mundo adulto. ¿Cuántas madres viven estos momentos? Los esperan conscientes de que podrán hacer poco o tal vez nada; excepto ser testigos de sus repentinos cambios de humor y a través de ellos percibir su estado de ánimo, sus primeros problemas, sus primeras penas de amor. Absorta en mis pensamientos, continuo acariciando delicadamente su afelpada piel, casi sin darme cuenta de que se está poniendo cada vez más duro. El pito ha crecido muchísimo. Mis carantoñas han despertado sus revolucionadas hormonas. No sé si será equivocado o no lo que estoy haciendo, pero sigo con mi cariñoso tratamiento; como si me complaciera el ver crecer su pito. Como si ignorara cualquier posible reacción o efecto negativo. Él está dormido y su único recuerdo puede ser el sueño en el que ahora se encuentra. Me convenzo de que no hay nada de malo en lo que hago; no quedará ningún registro en su memoria. Además, es mi rol de madre y tengo que ejercitarlo plenamente por el bien de mi bebé. Dejo entonces que mis hábiles lo ...