1. Madre premurosa.


    Fecha: 23/09/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... presionen y aprieten todavía un poco más enérgicamente su macizo y grueso tótem de carne. Esta realmente duro, reacciona como si quisiera oponerse a mis movimientos, mi bebé duerme inocentemente mientras yo sigo intrigada en mi empeño de madre.
    
    Casi eufórica, podría decir contenta al máximo, me rindo cuenta de que mi bebé está sano, crece fuerte, potente y con las experiencias justas, sabrá divertirse en el arte de hacer gozar a una mujer.
    
    Satisfecha de mi obrar, me impongo concluir mi deber de madre. Intento cubrirlo; mis dedos prenden el borde de los boxers. No es muy fácil reordenar en su lugar un grueso pito duro como palo.
    
    Esta vez trato de no sobre reaccionar a una pequeña gota cristalina y casi trasparente que se asoma sobre el ápice de su violácea testa. Lentamente la veo formarse, llenarse, inflarse, asumiendo el volumen y el peso necesario para que se deslice entre mis dedos. Tal vez he exagerado en mis caricias sin darme cuenta de que, aunque si mi niño es todavía menor, los efectos de mis atenciones han generado los naturales efectos.
    
    Esa gota que a primera vista puede parecer inocente agua, fluida, inodora; todavía demasiado pequeña para que pueda considerarse semen. Pero igualmente y sin un motivo preciso, sin ninguna orden, sin ninguna intención; solo un instinto natural, me la llevo a la boca y la pruebo para comprobar que también es sin sabor.
    
    No sé si molesta o confundida, pero me saco el dedo de la boca, junto mis labios y paso mi lengua ...
    ... sobre ellos. Me levanto de reflejo, me alejo. Creo de haber ido más allá de mi rol materno. He saboreado el semen de mi hijo. Abrumada, me obligo a volver a mi deber de madre. Debo reaccionar y dejarlo en paz.
    
    Escucho su respiración y un nítido y profundo suspiro; es la reacción a su mano que sustituye la mía, posiblemente quiere dar respuesta a su fornida y dura excitación. Sigo con mis vista su mano que comienza a acariciar su hombría; su forma de hacer parece inocente. En un instante lo aferra en su puño, lo aprieta, lo magrea y repentinamente lo suelta y su polla se opone con fuerza a relajarse, continua duro como el acero y apunta hacia mí, como para darme el crédito de su íntimo estado; como para decirme que es mi turno
    
    Temo que de un momento a otro se despierte y me vea a su lado vestida solo con mi negligé y completamente desnuda debajo, con él medio desnudo y su polla húmeda y excitada al máximo. Debo actuar de prisa y encontrar una solución a tal embarazosa situación. Subo a la cama, me acurruco a su lado y finjo dormir. Pocos segundos después compruebo que continua a dormir y me convenzo de que no hay nada de extraño, es solo la reacción de su juvenil cuerpo a mis caricias.
    
    Contemplo su cuerpo inerme. No sé si sentirme culpable de algo ni tampoco de qué. Estoy convencida de mi premurosa inocencia de madre. En pocos minutos más todo tomara su curso normal y no tendré de que preocuparme.
    
    Pero su polla todavía está erguida en su magnífica y rígida dureza. Sin ...
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