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Madre premurosa.
Fecha: 23/09/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... solo cuestión de tiempo. Apago la televisión y voy a revisar la cocina para dejar todo limpio y en su lugar. Luego prepararme para la noche. Dedico algunos minutos para pasar a ver a mi bebé y darle el beso de las buenas noches y así dar por concluida mi jornada. Siento una cierta curiosidad y encuentro divertido pensar a ello; quisiera acertarme si su cosito ha vuelto a la normalidad. Entro en su dormitorio, una esplendida luna ilumina su reposar. Comienza a adormecerse, yace de lado con las manos bajo la almohada; una pierna plegada y la otra estirada. La temperatura estiva es agradable; la sábana está recogida hacia los pies y él duerme sin remera. Me acurruco un poco a su lado, solo unos instantes de inocentes carantoñas para acompañarlo a los brazos de Morfeo. Paso mis manos sobre sus cabellos y las deslizo lentamente sobre sus hombros. Me emociono como madre y me siento feliz de que mi hijo este creciendo sano y fuerte. Me pregunto si ya alguna de sus compañeritas le ha hecho descubrir los placeres del sexo, regalándole momentos de éxtasis y placer. ¡No! No creo que eso haya ocurrido. Siento un poco de sanos celos. Una madre sabe cuándo eso ocurre, basta mirarlo a los ojos, no hace falta una confesión. Contemplo su complexión física, sus hombros fuertes y perfectos. Con orgullo de madre recorro cándidamente con mi dedo el borde de sus boxers. Las yemas de mis dedos palpan un culito bonito, redondo y firme. Me vienen unas irresistibles ganas de darle un ...
... pellizco, pero lo evito para no despertarlo. Estoy a punto de marcharme, pero el se gira en modo natural y me da la oportunidad de contemplar su cuerpo de niño que comienza a tomar forma de adolescente. Sus músculos están moldeando su joven figura. La expresión serena de su rostro y su normal respiración me confirman que su sueño empieza a ser pleno y profundo. Paso mi mano por su mejilla y sigo la traza hacia su varonil y cuadrado mentón; luego la deslizo sobre sus desnudos pectorales tanteando su piel delicada y suave. Con mis largas y bien cuidadas uñas rodeo sus tetillas. Me gustaría detenerme a jugar con ellas, pero lo dejo en paz. Llego a su abdomen perfecto y aprecio sus abdominales poderosas. Me doy cuenta de que está creciendo bastante bien. Repentinamente se me ocurre algo diferente. ¿Por qué no aprovechar a que duerme para fisgonear su crecimiento íntimo? Curiosidad y prerrogativa de madre. ¿Por qué no hacerlo? Hace mucho tiempo que no lo veo desnudo. Casi no me puedo controlar y mis dedos tiemblan cuando levanto el borde de sus boxers y mis yemas rozan esos cortos, incipientes y delicados vellitos que crecen sobre su pubis. ¡Ups! Él se mueve y estira sus piernas; por un momento estira sus manos como buscando algo. Roza mis propias manos, esto debería imponerme una actitud más cauta y, en cambio, pienso que facilite mi actuar de madre curiosa. Me autoconvenzo de mi actuar inocente, mi comportamiento es solo una obligación de madre; es algo debido. El deber ...