1. El señor del bastón


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Cristina, Fuente: CuentoRelatos

    ... que solo llevaba el bastón como por costumbre, que no lo necesitaba para nada, era verdad, sin él se movía con igual facilidad.
    
    Seguimos charlando un rato hasta que en un momento determinado y así como así, tomando mis manos entre las suyas me dijo con una sonrisa en sus labios:
    
    -Te veo hermosa, me gustaría hacer el amor contigo.
    
    No sabía que responder ante tan repentina pregunta, lo pensé un instante, una milésima de segundo nada más, sin mover mis labios asentí con la cabeza, debía haberlo imaginado, todo juego tiene un fin, ahora tenía que saber cómo terminarlo, su sonrisa se le iluminó aún más, me apretó un poco más fuerte mis manos, pagó la consumición y salimos hacia su departamento, vivía solo dos cuadras, subimos y entramos en él.
    
    Muy pocas veces había visto un departamento adornado y amueblado con tan buen gusto, era muy hermoso, todo muy bien ordenado, además se lo notaba muy amplio y confortable, apenas cerró la puerta me tomó de los hombros, me hizo girar hacia el e inclinándose algo comenzó a besarme, introdujo toda su lengua dentro de mi boca, me recorrió toda con ella, por supuesto respondí de igual manera, muy pocas veces me han besado tan tiernamente, pero con tanta pasión.
    
    Sus manos se deslizaron por mi espalda, muy lentamente, llegaron hasta mis nalgas, se cerraron sobre ellas, me apretaban, no me producía dolor, me atrajeron hacia él, en ese momento comencé a sentir entre mis piernas, sobre mi vagina el bulto de su verga, no sabía si era ...
    ... verdad o llevaba puesta un prótesis, era algo que parecía inmenso, nunca había sentido semejante tamaño apoyarse sobre mí.
    
    Comencé a desprender sus pantalones, que cayeron al piso en un instante, el bóxer color negro que llevaba puesto no podía contener su verga, el bulto que esta provocaba era inmenso, lentamente le fui bajando su calzoncillo, la verga que apareció era descomunal, calculo que mediría unos 20 cm y su grosor era tal que con una sola mano casi no la podía rodear, recién para agarrarla toda tuve que usar ambas manos, no era algo duro como se le pone a un tipo de 20 años pero si tenía una firmeza que creo nada usual para un hombre de su edad.
    
    Me arrodille y metí su cabezota roja en mi boca, tuve que hacer un esfuerzo para que entrase, tenía la boca abierta como cuando voy al dentista, y así y todo casi no conseguía que entrase más, el empujó un poco, casi me asfixio, su poronga entró hasta mi garganta, no podía respirar, pero aún así no quise dejar de tragármela, noté que esto lo enloquecía, jadeaba de una manera continua, su pija se endureció un poco más, entonces me hizo levantar, terminó de sacarse su ropa y yo hice lo mismo, todas nuestras prendas quedaron en el piso.
    
    Suavemente me llevó hasta un sillón del living, se recostó en él y me ofreció nuevamente su verga, me arrodillé y comencé a mamársela de nuevo, que verga hermosa, nunca había tenido semejante cosa a mi disposición, cuando el notó que iba a acabar, se levantó y me hizo poner en cuatro patas ...