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El señor del bastón
Fecha: 25/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Cristina, Fuente: CuentoRelatos
... sobre el sillón comenzando a lamer mi culo, su lengua entraba en todo mi ano, se la sentía muy cálida, con los dedos jugueteaba con la entrada de mi ano, lo dilataba más y más. Cuando vio que yo ya no podía aguantar más ese jueguito se incorporó y apoyó la punta de su verga en la entrada de mi ojete, en ese momento comprendí realmente que semejante pija no iba a entrar, que me iba a reventar toda por dentro, quise incorporarme, pero el con sus manos apoyadas en mis nalgas me lo impidió, de manera suave pero muy firme. Como mi cola estaba muy lubricada y su verga también, comenzó a meterla en mi ano, en el primer empujón entró su cabeza, mi ano se dilató al máximo, comencé a sufrir como nunca lo había hecho en mi vida, mordía los almohadones del sillón para no estallar en un alarido, mi manos arañaban la tela del sofá, mis uñas se clavaban con desesperación, quería salir de esa posición pero no lo lograba, lentamente el trató de introducirla más, apenas lo lograba, yo trataba por todos los medios de relajarme y hacer que no me doliese, no lo lograba, el empujaba más, a mí me dolía más. De esa manera siguió tratando de enterrármela toda, yo sabía que si lo hacía no iba aguantar y me iba a desmayar del dolor, traté de aguantar, no gozaba, no podía hacerlo, el dolor era cada vez más intenso, entonces sacó sus manos de mis nalgas y las colocó sobre mis hombros, no llegué a reaccionar, tirando de mis hombros hacia atrás empujó con toda su fuerza la verga dentro de mi ...
... culo, entró toda de un golpe, no podía entrar más, sus bolas quedaron aprisionadas en la entrada de mi culo. El alarido que di creo que se sintió a varias cuadras de distancia, el terrible ardor que sentía parecía que tenía metida en el culo una brasa de carbón, sentía la sensación de que la punta de su verga me había llegado hasta la garganta, no podía comprender como semejante verga estuviese toda dentro de mí, inmediatamente el comenzó con una mano a acariciarme las tetas, y con la otra a jugar con mi clítoris, suave y lentamente. Poco a poco el ardor de mi culo comenzó a disminuir, al mismo tiempo que aumentaba el placer que me producían sus caricias, así de esta forma el comenzó a sacarla y meterla, lentamente de manera casi imperceptible su verga salía y al momento sentía todo su largo dentro de mí, me dolía horrores, pero el ardor era menor, era una mezcla de placer y dolor, no podría decir cuál era mayor. De esta forma fue aumentando el ritmo del meter y sacar, comprendí que iba a acabar en cualquier momento, con mi mano apreté la suya dentro de mi vagina, el inmediatamente comprendía que yo estaba por tener un orgasmo, aumento el ritmo, introdujo más sus dedos dentro de mi argolla y así hasta que ambos un pudimos aguantar más, el orgasmo me llegó como un relámpago, imprevistamente, sentí mi cuerpo estremecerse, temblar, no podía aguantar más… Él en ese momento empujó con todas sus fuerzas, volví a quedar ensartada por su enorme verga y comenzó a acabar, en ...