1. Con el carnicero de mi barrio (2 - final)


    Fecha: 27/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Carmen Pardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... granos y aspecto de macarra. Los invité a entrar en el salón y servirse una copa. Estuvimos quince o veinte minutos conversando sobre nuestras preferencias sexuales.
    
    Oscar le contó a su hermano lo bien que yo la chupaba, con todo lujo de detalles, por lo que el chaval comenzó a exteriorizar una tremenda excitación, tanto en los gestos de su cara, como en la hinchazón de su bragueta. Además, no me quitaba ojo de las tetas, cuyos pezones se clavaban descaradamente en la frágil tela de mi camiseta.
    
    El tiempo pasaba raudo y veloz, así que apuramos nuestras copas y nos trasladamos al dormitorio. Cuando accioné el interruptor de la luz, los dos chavales se deshicieron en elogios por el ambiente de vicio que había creado en la estancia. Yo les di las gracias y comencé a desnudarme. Oscar hizo lo propio, pero Carlos se quedó un poco cortado. Entonces decidí ayudarle a desnudarse, lo cual pareció calmar su vergüenza inicial. Cuando finalmente le bajé su diminuto slip de color negro, el pene de Carlos ya estaba apuntando al techo. No era ni mucho menos de la envergadura del de Oscar, pero seguía siendo más grande y gordo que el de mi marido. Aquélla primera visión comenzó a humedecer mi coño.
    
    Oscar me cogió por las tetas y empezó a darme lengüetazos en la boca, mientras su hermano miraba atónito el espectáculo. Entonces les cogí la polla a ambos y les fui masturbando lentamente. La saliva de Oscar me chorreaba por la comisura de mis labios, y mis tetas estaban siendo ...
    ... sometidas a un masaje continuo, mientras la polla de Oscar iba creciendo y creciendo en mi mano, ya que la de Carlos ya estaba a tope desde el principio. Cuando Oscar dejó de morrearme para respirar un poco, aproveché para besar en la boca a su hermano. Al notar el contacto de mis labios, el chaval bajó una de sus manos y me acarició el coño con bastante habilidad.
    
    Ahora la escena era digna de una película X: Yo les besaba en la boca, por turnos, mientras les masturbaba las pollas al unísono. Oscar me magreaba las tetas y Carlos me hundía el dedo índice de su mano derecha en mi húmeda y receptiva vagina. A los pocos minutos los tres estábamos como motos, sollozando y vibrando de excitación.
    
    Oscar le dijo a su hermano que se tumbara en la cama, boca arriba. Luego me colocó a horcajadas sobre él. La polla del chaval estaba tan dura, y mi coño tan mojado, que la penetración fue rápida y profunda. Entonces me recosté sobre Carlos y comencé a besarle en los labios muy suavemente. Oscar se situó en pie por detrás de mí y, tras lubricarse la polla con su propia saliva me la metió en el ano y me agarró por las tetas.
    
    Después, ambos comenzaron a mover sus caderas rítmicamente, follándome el coño y el ano al mismo tiempo. En menos de dos minutos alcancé mi primer orgasmo. Los besos de Carlos ahogaban mis gritos de placer, lo que le agradecí mucho, ya que de lo contrario todo el vecindario se hubiera enterado de que me estaba corriendo.
    
    Para poder llevar a cabo aquellas relaciones ...