1. Con el carnicero de mi barrio (2 - final)


    Fecha: 27/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Carmen Pardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... sexuales extramatrimoniales, llevaba dos meses tomando la píldora anticonceptiva. Por ello, no hacía falta utilizar condones y podía follar “a pelo” sin peligro ninguno. Además, me da muchísimo placer y morbo, notar el semen caliente de los tíos recorriéndome las entrañas.
    
    La posición en la que me encontraba era perfecta. Oscar, en cada empujón que me daba para taladrarme el ano provocaba que mi cuerpo se hundiera contra el de Carlos, y, debido a la delgadez de este, mi pelvis se incrustaba en el pubis del chaval permitiendo que su rabo me entrara hasta hacer tope con los cojones. El bombeo era tan intenso y profundo que mis orgasmos se fueron sucediendo consecutivamente sin apenas pausas intermedias. Era uno de los mejores polvos de mi vida.
    
    Los dos muchachos estaban empapados en sudor, por lo que tuvieron que parar un poco sus arremetidas. Entonces aprovechamos para cambiar de posición. Esta vez me tumbé yo sobre la cama, boca arriba. Oscar se arrodilló entre mis piernas y me penetró el coño con su tremendo calibre. Una vez ensartada coloqué las corvas de mis rodillas sobre sus hombros, rodeándole la espalda con mis pantorrillas. En esa posición empezó a joderme el chocho a buen ritmo. Carlos por su parte se sentó sobre mi estómago y colocó su rabo entre mis tetas. Con ambas manos presioné mis tetas contra su polla y, metiéndome el glande en la boca, comencé a hacerle una cubana al tiempo que le lamía el capullo.
    
    Con mi marido había intentado aquella posición ...
    ... varias veces, pero su miembro no era tan largo como el de Carlos y no se la podía chupar al mismo tiempo. A los pocos minutos, me sobrevino un nuevo orgasmo. En ese mismo momento, la polla de Carlos comenzó a escupir leche en mi boca. El orgasmo era tan intenso y placentero que me tragué todo aquel espeso cuajo sin dudarlo.
    
    Cuando Carlos estaba terminando de descargar en mi garganta, la polla de Oscar reventó violentamente dentro de mi empapado y dilatado coño, inundando mis entrañas con su lefa caliente, lo que provocó que me corriera al mismo tiempo que él. Para entonces Carlos me besaba en la boca con pasión y vicio, explorando con su lengua ensalivada todos y cada uno de los rincones de mis encías.
    
    Luego, exhaustos, los tres nos tumbamos en la cama, situándome yo en el centro, y encendimos un único cigarrillo que nos fuimos pasando como si se tratara de un “canuto”. El sudor que cubría el cuerpo de Oscar, resaltaba aún más sus formidables y perfectos músculos. Carlos también estaba todo sudado y algo espeso, a juzgar por el hedor que desprendían sus pies. De pronto, aquel olor a pies me volvió a poner cachonda y, recostándome en la posición opuesta a mis dos amantes, comencé a lamerles las plantas de los pies y a chupar sus dedos uno por uno. Ellos mientras tanto me magreaban el culo y el coño con sus juguetonas manos. Estuve más de cinco minutos lamiéndoles los pies.
    
    Luego me dieron la vuelta y me comieron el coño por turnos. Sus lenguas recorrían mi raja por dentro, ...