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La felicidad de una madre
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
... sexual, ya sin límites, me recosté en el sofá con las piernas abiertas para que se pusiera encima de mí y me penetrara con esa joya que tanto deseaba sentir en mi coño, que llegara hasta lo más profundo de mi ser y entrara y saliera de mi sin descanso hasta que me desmayara de placer en un orgasmo tras otro. Yo no sabía si era la primera vez que estaba penetrando a una mujer, pero tuve que guiarle en sus primeros movimientos torpes, por su nerviosismo y ansiedad, hasta sentir su polla dentro de mí de una forma más intensa, y que a poco que se moviera, y me hiciera desvanecerme de placer, por lo que no me importó cuando él hizo su primera descarga de semen en mi interior quizás precozmente, y le dije que continuara dándomela toda hasta que se corriera mil veces y se quedara vacío, a la vez que yo me quedaba llena de él. Para una madre es difícil describir este momento de máximo placer provocado por su hijo, porque pasan mil cosas por su mente, todo el morbo y deseo acumulado durante años, la satisfacción por la unión total con el ser al que más amas y que sientes que vuelve a estar dentro de ti, tantos años después de haber nacido. De forma paralela a mi relación con él durante todos esos años, son momentos en los que también una abuela puede disfrutar de sus nietos, como sucedía cuando venía mi suegra a visitarnos y se quedaba unos días en casa, por lo que tenía que quedarse a dormir en la habitación de los niños, peleándose los dos por dormir con su abuela, pero yo ...
... creo que ella, aunque lo disimulara, prefería compartir la cama con su nieto, como observaba muchas mañanas al levantarnos. Mi suegra intentaba arreglar esas discusiones entre sus nietos y les decía que dormiría la mitad de la noche con cada uno, o días alternos, pero la nena se quejaba de que se pasaba más tiempo con su hermano, lo que yo comprendí al suponer que ella estaría disfrutando de esas noches más con su nieto, por la cara de satisfacción con la que se levantaba ella cada mañana, y por las manchas que quedaban en las sábanas, que ella intentaba disimular o que yo no viera, porque me decía que ella hacía la cama, o quitaba las sábanas directamente y las ponía a lavar. Yo no sé si en esas ocasiones, incluso antes que yo, también ella empezó a poner a mi hijo encima de ella para que la penetrara, aprovechando lo bien dotado que estaba, lo que ya se adivinaba desde pequeño, porque era lógico que a cualquier mujer le llamara la atención, pero ellos guardaban bien el secreto y tan sólo mi suegra me hacía intuir algo cuando yo le preguntaba si dormía mal por tener que dormir con ellos, y ella me decía que no le importaba compartir cama con su nieto, porque muchas veces la había compartido con su hijo durante las ausencias de su marido por trabajo. Pero aunque ella no me quisiera dar más detalles, mi marido si me había confesado que fue durante esas noches en las que había empezado a montar a su madre, cuando él casi ni sabía lo que era el sexo y yo creo que él se ...