1. La niñera


    Fecha: 03/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: MeyLicha, Fuente: CuentoRelatos

    ... aire se me cortó en la garganta.
    
    —Me encanta… —jadeé—. Dame más…
    
    Sus manos grandes agarraban mis caderas con fuerza, clavándome más contra su cuerpo en cada embestida. Sentía el roce áspero de su jean en la parte trasera de mis muslos.
    
    Me empujó más contra el sillón, haciendo que mi espalda se arqueara, obligándome a ofrecerme más. Un escalofrío me recorrió al notar cómo se inclinaba sobre mí, su pecho caliente pegado a mi espalda, su boca junto a mi oído.
    
    —Decime lo que sos —ordenó, con voz gruesa.
    
    —Ah…
    
    —Dale, trola.
    
    Me mordí el labio, sintiendo la presión de sus dedos en mi cadera y el latido de su verga enterrada en mí.
    
    —Soy tu putita…
    
    Luis asintió con placer y me cogió con más rudeza, haciéndome sentir y disfrutar de cada centímetro de su pija.
    
    De repente, Luis gimió fuerte y acabó sobre mi espalda, jadeando. Sentí el calor de su semen esparciéndose sobre mi piel, mientras yo, con la respiración entrecortada, cerraba los ojos y soltaba un suspiro profundo.
    
    —Qué rico… —jadeé.
    
    Luis se quedó un momento así, con la mano aun apretando mi cintura, y con la otra, masajeó su pija lentamente, mirándome desde arriba con una sonrisa satisfecha.
    
    Seguido a eso, se acomodó el pantalón, me dio ...
    ... una nalgada fuerte y sonrió.
    
    —El aumento lo tenés asegurado.
    
    Me reí, todavía con la cara contra el sillón.
    
    —Forro.
    
    —Sos tremenda puta, Mey… —dijo con la voz ronca, todavía recobrando el aliento.
    
    Yo sonreí, sin fuerzas para responderle y con la piel transpirada. Después de un rato, Luis se dejó caer en el sillón.
    
    Me acerqué y, sin decir nada, me recosté en su pecho. Él dejó caer la cabeza hacia atrás y me rodeó con un brazo. Me besó la frente y puso su otra mano sobre mis gomas, masajeándolas con caricias lentas y apretones rudos.
    
    Luis fue el primero en moverse. Suspiró y se levantó del sillón, caminando hacia el baño sin decir nada. Abrió la ducha y yo, todavía desnuda, agarré unas servilletas y limpié mi espalda, eliminando los rastros de su semen antes de ponerme la ropa.
    
    Cuando él salió del baño, ya vestido, yo estaba chequeando el celular. Había pedido un Uber. Me levanté, me acomodé la remera y él me siguió hasta la puerta.
    
    —Nos vemos… —murmuré, con una sonrisa de lado.
    
    Luis asintió y me tendió la mano.
    
    La escena era absurda. Me había cogido como un animal, y ahora nos estábamos despidiendo como si hubiéramos cerrado un trato de trabajo.
    
    Apreté su mano fuerte, bajé las escaleras y salí. 
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