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Por dejarme dar por el culo por algunos vecinos, mi viejo me echó de la casa, y ahora trabajo vestido de mujer, dando el culo, en el bar de mi tío.
Fecha: 06/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... cuatro que te voy a partir ese culo, que según el dueño del bar, aquí nunca nadie antes te lo ha tocado”. Yo casi me desmayo al escucharlo decirme eso, pero aun en el estado en que me encontraba, le di la espalda, me subí un poco la mini falda que estaba usando, dejando mis nalgas al descubierto, luego me bajé ligeramente los pantis, procurando ocultar mis testículos, y me fui agachando hasta quedar en cuatro patas, tal y como él me dijo que lo hiciera. Por unos momentos comencé a sentir sus dedos embadurnados en su propia saliva, introduciéndomelos poco a poco por mi apretado culo, al principio fue uno, luego dos, y así sucesivamente, hasta que al poco rato ya me tenía casi toda su mano dentro, metiéndola y sacándola, mientras que yo me mantenía con mis piernas abiertas, y él se masturbaba. Yo sentía como me continuaba penetrando sabrosamente con sus dedos, cuando de momento, los sacó de mi culo, y sin más ni más, tras colocarse tras de mí, me ha empujado toda su verga de un solo golpe. Les juro que vi las estrellas, cuando sentí que esa cosa me penetraba, el grito que di, se debió escuchar en la calle, y desde luego que, dentro del bar, del tiro hasta se me salieron las lágrimas, no tanto por el fuerte dolor que me hizo sentir al penetrarme, sino más bien por la indignación, de no haber ni tan siquiera tratado de evitarlo. Por un corto rato él también se quedó como paralizado, con toda su gruesa y caliente verga dentro de mi culo, pero a los pocos segundos comenzó sin ...
... compasión alguna a seguir metiéndola y sacándola, a medida que, llorando, y con voz afeminada le pedía que me la sacase. Pero en lugar de hacer eso, con más fuerza me enterraba toda su dura verga dentro de mis nalgas, al punto que cada vez que me penetraba una y otra vez, yo sentía como sus testículos chocaban contra mis nalgas. Yo no paraba de llorar, y de pedirle que me lo sacase, mientras que él comenzó a reírse, y a decirme lo sabroso que era mi apretado culito, mientras continuaba clavándome toda su verga una y otra vez. En cierto momento, ni cuenta me di cuando yo comencé a mover mis caderas, y restregaba mis nalgas contra su cuerpo, como buscando sentir más y más dentro de mi aquel tremendo gran pedazo de carne. Ya para esos momentos había dejado de llorar, y en lugar de pedirle que me sacase su verga, lo que hacía era gemir de placer a medida que él seguía penetrándome una y otra vez, como que con más fuerza. Es más, a medida que él me apretaba contra su cuerpo, yo apretaba mi esfínter, y cuando me volvía a empujar toda su verga dentro de mi culo, yo lo soltaba. A medida que en lugar de seguir pidiéndole que me lo sacase, comencé a pedirle que me diera más y más duro, al mismo tiempo que, sin darme cuenta, yo mismo comencé a masturbarme. Así estuvimos por un buen, y largo rato, hasta que de seguro se vino dentro de mi apretado culo, al mismo tiempo que yo lo hice entre mis dedos, cuando sacó su verga de entre mis nalgas, me agarró por el cuello, y colocando mi rostro ...