1. Un día intenso para Mi sumisa (3)


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: DominanteMadriZ, Fuente: TodoRelatos

    ... perdía detalle, excitado por la escena; Sandra, sin dejar de lamer con intensidad, estiró lentamente la mano, recorriendo primero el muslo del marido hasta llegar a su polla ya dura, que agarro sin contemplaciones por debajo de la toalla.
    
    —¿Te lo está comiendo bien esta zorra? —preguntó Sergio, complacido, excitado por sentir cómo ella le tocaba la polla sin mirarle siquiera.
    
    —¡Sí, joder, decidle que deje de tocar pollas y que me meta los dedos! —respondió Rosa, jadeando descontroladamente.
    
    Sandra, con evidente lascivia, levantó brevemente la cabeza; quitando su mano de la polla dejó ver cómo sus dedos se hundían profundamente en el coño empapado, brillante por los jugos y su saliva de puta insaciable. Empezó a follarla con los dedos mientras no dejaba de mirarla a los ojos, aumentando poco a poco el ritmo según Rosa iba excitándose aún más.
    
    —Córrete en mi boca, puta, córrete —ordenó Sandra con rabia sumisa, deseando volver a comérselo.
    
    —¡Cómemelo, zorra! ¿No eres una sumisa? Obedece y cómeme bien el coño —respondió Rosa, sujetándole con ambas manos la cabeza para hundírsela con fuerza entre sus piernas, obligándola a sacar los dedos para que continuara lamiendo.
    
    —Métela dentro; quiero notar la lengua de una zorra bien dentro —gritó Rosa, empujando aún más fuerte la cabeza de Sandra contra su coño abierto, hasta que empezó a estremecerse violentamente, cerrando las piernas y atrapando su cabeza en medio de sus muslos.
    
    —¡Me corro, puta, me corro! ...
    ... —chilló Rosa con fuerza, incapaz de controlar sus gemidos.
    
    Al escuchar murmullos detrás de mí, giré ligeramente la cabeza y vi que una pareja completamente vestida se había detenido, sorprendida por los gritos, mientras iban hacia los vestuarios. Cerca, dos chicos sentados miraban sin disimulo; uno de ellos se tocaba descaradamente la polla bajo la toalla.
    
    Sandra, aún de rodillas, levantó la cabeza con una sonrisa orgullosa y obscena. Sin darle tiempo a descansar, le lancé un preservativo.
    
    —Todavía no has terminado, perra. Chúpale la polla y no pares hasta vaciarle los huevos.
    
    Sergio se retiró totalmente la toalla y se incorporó lo justo para exhibir su polla dura como una roca. Sandra gateó hacia él, moviendo provocativamente su culazo con la mirada clavada en su rabo, ansiosa.
    
    —¿Sigues con ganas de polla, eh, perra? —le dije, burlón.
    
    Mientras colocaba el condón en el rabo de Sergio, respondió con los ojos brillantes de deseo:
    
    —Sí, Amo, tiene buena polla…
    
    Empezó a chupársela lentamente, apenas introduciendo el capullo entre sus labios.
    
    —Métetela hasta los huevos, perra. ¿No te gustan las pollas grandes? Pues chupa bien, hija de puta.
    
    Extendí mi mano y apreté con fuerza su cabeza contra la polla de Sergio.
    
    —No te cortes, fóllale bien la boca a esta puta —le animé, apartando mi mano para que él le agarrase fuerte del pelo y comenzara a mover su cabeza con violencia, marcando el ritmo de una profunda mamada.
    
    —Chupa, puta, chupa bien fuerte —gruñó ...
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