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Capítulo 11: el dolor de la libertad
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... quedó en silencio. No quería interrumpirla. Sabía que estaba llegando a algo importante. —Hubo una vez en especial… —continuó Claudia—. Llovía. Yo pensaba que iba a ser… no sé, romántico. Claudia estaba sentada en la cama, con las piernas cruzadas, mirando al suelo como si allí estuviera enterrado su pasado. Mariana la escuchaba con paciencia, sabiendo que cada palabra que salía de su boca era como arrancarse la piel. —No sabes cómo me sentí ese día —dijo Claudia, con voz baja, como si hablar más fuerte hiciera que todo volviera a pasar—. No sabes cómo es que alguien que te ha visto desnuda, que te ha probado, que te ha dicho te quiero… te use como si fueras una cosa. Como si no valieras nada. Mariana no dijo nada. Solo la miró. Con esa expresión que decía: Estoy aquí. Puedes seguir. —Me llevó a su casa —continuó Claudia—. Me dijo que quería que fuera especial. Que había estado pensando en mí. Que quería hacerme sentir como antes. Me creí todo. Maldita sea, me lo creí. —¿Y qué pasó? —preguntó Mariana, suave. —Me besó —respondió Claudia, con voz ronca—. Fuerte. Con lengua. Con cariño. Me abrazó. Me tocó. Cada caricia era lenta. Cada beso era tierno. Me quitó la blusa poco a poco, como si estuviera desvelando algo precioso. No fue rápido. No fue brusco. No fue como antes. Esta vez… fue diferente. —¿Cómo? —Me desabrochó el sostén con los dedos con delicadeza. Con los dedos. Me lo bajó por los hombros, me lo quitó despacio. Me miró los pechos como si ...
... fueran importantes. Y me lamió los pezones. Suaves. Con la lengua. Con la punta. Con cuidado. Me besó la parte de arriba, el valle entre los senos, como si estuviera explorándome otra vez. Como si fuera la primera vez. —¿Y tú? —Sentí cosas —dijo Claudia, con voz baja—. Cosas que hacía tiempo no sentía. Calor. Cosquillas. Un cosquilleo que me bajaba hasta el coño. Me humedecí. No quería, pero me humedecí. Me sentía… deseada nuevamente. —¿Y luego? —Me bajó la falda. No con prisa. Con cuidado. Me la pasó por la cintura, me la bajó poco a poco, rozando mis caderas. Me quitó las bragas con dos dedos, rozando mis labios. Me acostó en la cama, boca arriba, y me miró. Me miró de verdad. Como si me viera por primera vez. —¿Y qué hizo? —Me separó las piernas. Me acarició el interior de los muslos. Con las palmas. Caliente. Me besó la cadera. Me dijo que me amaba. Y me lamió el coño como nunca. Como cuando todo era bonito. No fue rápido. No fue sucio. Fue profundo. Me metió la lengua adentro. Me chupó el clítoris. Me lamió con fuerza, pero con cariño. Me hizo sentir cosas que ya no sabia si queria sentir. —¿Y tú cómo reaccionaste? —Gemí —dijo Claudia—. No como antes. No como cuando tood era apurado. Gemí de verdad como las priemras veces. Me sentía… querida. Me sentía amada. Y eso fue lo peor porque me lo creí. Me lo creí todo. Le devolví el beso. Le toqué el pelo. Le dije que lo amaba. Me dejé llevar. Me convencí de que todo podía mejorar. De que aún había algo ...