1. Uno de mis relatos vívidos


    Fecha: 10/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... cama me estaba volviendo loco.
    
    Asombrosamente, nuestros besos se volvieron aún más violentos de lo que ya habían sido. Caminos rojos empezaron a aparecer en mi espalda por sus uñas aferrándose con fuerza. —¡Más…! —susurró con voz ronca—. Así… así… jueputa…
    
    Mis embestidas no se detenían. Sentía su cuerpo temblar bajo el mío, su aliento cada vez más cortado, su voz apenas ahogada contra mi cuello.
    
    Entonces se escuchó. El crujido de la puerta del frente se abrió levemente, dejando escapar una rendija de luz que se filtraba desde la ventana de esa habitación, extendiéndose por el pasillo. Una voz femenina comenzó a hablar por teléfono. Todo lo que decía era confuso, quizás porque estaba lejos, o tal vez porque murmuraba con demasiada discreción como para distinguir las palabras.
    
    Congelé el movimiento. Mi verga seguía enterrada hasta el fondo de Andrea, que me miró con los ojos entrecerrados, el pecho subiendo y bajando, cubierto de sudor. Sus tetas brillaban en sudor y con su respiración ...
    ... entrecortada. —…pero entonces dígame si bajo ahora o en cuánto, para no esperarlo tanto tiempo —dijo la mujer al otro lado de la casa. Su voz era más clara. Estaba cerca de su puerta otra vez.
    
    Andrea me apretó con fuerza las caderas con sus piernas, impidiéndome salir de ella. Estaba encendida. Se mordió el labio inferior, los ojos brillantes, y se inclinó hacia mi oído, con la voz quebrada por el deseo. —No te atrevas a sacarla… —susurró—. Que nos descubran… que vean todo…
    
    No sabíamos si la hermana mayor de Leo iba a salir o no. Tal vez tenía en su mano el picaporte. Tal vez nos oía. —Vente dentro de mí… —añadió Andrea, jadeando—. Vamos… ¿no te prende? ¿No te pone más duro pensar que podrían verte correrte frente a sus ojos?
    
    Su tono no era una súplica. Era una orden. Y no esperó mi respuesta. Movió las caderas con suavidad, pero con una técnica precisa, experta, como si conociera qué hacer para hacerme perder. Sus paredes vaginales se cerraron sobre mi pene con una fuerza que parecía imposible. 
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